Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Respecto al caso del señor Raúl Cuero, que salió a la luz pública el jueves, quisiera resaltar el trabajo realizado por el profesor Bernal.

Cabe anotar que no conozco ni al señor Bernal ni al señor Cuero. En el medio científico como en el periodístico es legítimo dudar, y el indagar para encontrar respuestas siempre será válido. Así pues, no creo que el tema del señor Cuero tenga que ver con envidia o racismo, como algunos periodistas o sectores de la opinión pública sugieren.

Como joven científico colombiano siempre me sentiré orgulloso de los logros y la competencia de los colegas científicos de mi país. En el caso que nos ocupa, tanta parafernalia siempre me pareció que magnificaba algo mucho más modesto de lo que proyectaba. Faltó rigurosidad de los periodistas y de los científicos para poner en justa medida el trabajo del señor Cuero. 

Se debe ser cuidadoso con las explicaciones de los implicados para que la opinión pública no siga desinformada. No es ético hacer creer al país que un abstract enviado a una conferencia pueda tener el mismo valor que una publicación en una revista científica indexada, así como no se puede hacer crecer un currículum basado en autobiografías o entrevistas de la prensa no especializada. No se trata de destruir a nadie, simplemente de ser riguroso con el objeto de que la sociedad colombiana esté cada vez menos alejada de la ciencia.

Jorge R. Urrego-Blanco. Halifax, Canadá

Publicaciones científicas

Uniéndome al debate sobre lo sucedido con Raúl Cuero. Está mal, muy mal, caer en la tentación de la fantochería cuando, con los méritos obtenidos, es más que suficiente para ganar admiración. Pero no puede quedar en el aire la idea de que el mejor científico es el que publica un montón de artículos al año, como el que produce salchichas. ¿Cuántas artículos son realmente importantes? ¿Cuántos generan un nuevo paradigma?, o, ¿cuántos caen en el simplismo barato y ramplón de cambiar un simple valor de una ecuación para justificar comisiones, viajes y, ahí sí, también, inflar hojas de vida con un montón de títulos pomposos que, a la hora del té, no llevan a nada?

Con esa misma lógica se gradúan estudiantes al por mayor, porque tendemos a pensar que cantidad es calidad, y eso no es así. Un solo artículo, bien publicado, producto de una investigación juiciosa, que cambie un solo paradigma en la ciencia, es más importante que veinte artículos que no tienen más importancia y valor que la de un paquete de salchichas.

Andrés Bernardo Villamil Castellanos. Bogotá.

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