Dos cartas de los lectores

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Sobre la donación de órganos

Más que un antieditorial, quisiera hacer un complemento a las ideas expresadas en el editorial del 15 de octubre, “Necesitamos más donantes de órganos”. Comparto plenamente la idea del editorial, no hay mayor acto de altruismo que donar órganos a otra persona que lo necesite, pero quisiera referirme a este apartado: “Además, los familiares de las personas fallecidas suelen ver el cuerpo como algo sagrado y, por ende, se oponen a cualquier tipo de trasplante por miedo a ofender el recuerdo de sus seres queridos”. Al respecto quiero comentar que desde 2016, con la expedición de la Ley 1805, los familiares NO pueden revocar la voluntad de donación a favor o en contra de la misma. Es más, esta ley modificó la presunción de donación de órganos estableciendo que todos los colombianos y colombianas somos presuntos donantes de órganos salvo que en vida se manifieste lo contrario, por lo que ya no es necesario tener el carné del Instituto Nacional de Salud en el cual se hacía la manifestación expresa de donación.

Saludo y celebro la intención de generar conciencia sobre la donación de órganos, pero considero pertinente hacer este comentario para que de esta manera todos los lectores y lectoras del diario tengan más conocimiento sobre la importante y noble acción de donación de órganos y se contribuya a desmitificar ese tabú frente a los cadáveres y la falsa percepción de que los deudos o familiares pueden incidir en esa decisión que haya tomado en vida la persona.

Sobre el retiro forzoso

La pandemia actual ha mostrado con mayor crudeza la gran inequidad que hay en el país. Muchos jóvenes están desempleados. ¿Cómo ayudar a esta nueva generación que pide a gritos oportunidades de trabajo?

El retiro obligatorio para empleados públicos debería ser a los 65 años. ¿Tienen mucha experiencia? Que trabajen de voluntarios, como mentores de empleados jóvenes para que estos adquieran experiencia. Así como ustedes tuvieron oportunidades, démoselas a los jóvenes profesionales. Permitan que estos ejerzan su profesión y adquieran la experticia que ustedes adquirieron con los años y las facilidades que tuvieron.

¿Revolución de las canas? ¡Qué vergüenza! Deben ser los primeros en dar ejemplo de la solidaridad que necesita Colombia.

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