Por: J. William Pearl

Cataluña

En “1476, el Reino de Aragón (Aragón-Catalunya) se unió con el Reino de Castilla, Fernando el Católico (rey de Aragón-conde de Barcelona) e Isabel la Católica (reina de Castilla) contrajeron matrimonio” y formaron España. Los catalanes no se sienten españoles, hablan otra lengua y aun cuando muchos saben español  prefieren no hablarlo.  Cataluña votó por separarse de España, lo cual hizo que algunas de las compañías se piensen mover a otro lugar más estable del país y otras ya lo decidieron. Votaron por la independencia, pero Carles Puigdemont no ha sido claro en manifestar si piensan quedarse o irse. ¿Si se van, traerán más oportunidades a las futuras generaciones?

No todo en la vida es dinero, los catalanes saben que perderían recursos, que no podrán  estar dentro de la Comunidad Económica Europea  (CEE) y  aun así  quieren independizarse. El orgullo de ser un país  es  más valioso que ser un pedazo de España.  En unos años podrían ser parte de la comunidad (si aún existe) y muy seguramente no serán una economía grande, pero es importante entender que lo que se busca no es el éxito económico únicamente, es tener una cultura que sea propia  y poder decir a sus hijos que son un país y que así como la Yugoslavia de Tito estuvo unida, luego cuando  alleció se dividió el país en seis nuevas naciones que no se identificaban entre sí- Cataluña no se identifica con España más allá del balompié.

La primera cifra que se da en estos casos tiene que ver con el asunto económico y naturalmente si muchas compañías que hoy venden a la CEE se marchan tendrán menores ingresos. La educación, la salud y otros asuntos se verán afectados por la decisión de votar por separarse. En el plano internacional pasarían a ser una nación que no necesariamente pueda pertenecer a la ONU y tampoco a la CEE. Lo cual traería graves problemas a su economía.  Hoy en día tiene un alto 19,1 % de desempleo, las ventas por 44.000 millones de euros que hoy en día hacen al resto de España caerían dramáticamente y dejaría de ser el motor económico de España.

Si a esto se le suma que el mundo está  viviendo un periodo de cambio donde por ejemplo Escocia quiere ser una nación independiente, Inglaterra decidió  salir de la CEE, ser independiente es  un sentimiento que está  empezando  a tomar fuerza, cuando se pensaba que la fortaleza estaba en la  unión, se percibe que no todas las naciones buscan el beneficio económico para sus ciudadanos, también aspiran a otras cosas que, aun cuando no traen beneficios económicos, si les traen  uno emocional.

La cultura es tan fuerte que a muchos poco les afecta el saber que perderán algunas comodidades con tal de saber que son un país y que esa cultura es lo que heredaran a sus hijos, nietos y bisnietos.  En la cultura en que vivimos se percibe lo que sucede en términos sobre todo monetarios y es evidente que Cataluña está dispuesta a perderlos por un periodo de tiempo, pues no valora otras como la cultura “foránea” que está dispuesta a no transmitir a las futuras generaciones, aun cuando el costo económico sea alto. La decisión de Cataluña  es una cuestión de la cultura propia. Más oportunidades económicas seguramente no conseguirán rápidamente, pero como casi todo lo medimos en dinero pensamos que están perdiendo, pero ellos piensan que están ganando y esa filosofía  es la que le transmitirán a las generaciones que vienen detrás, el orgullo de ser una nación independiente, que en un principio no traerá beneficios económicos, pero para ellos eso no es tan importante.

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