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hace 1 hora
Por: Beatriz Miranda

Cataluña, del bréxit a la secesión

Después de la realización del referendo de independencia en Cataluña, el presidente regional, Carles Puigdemont, anunció la victoria de los separatistas. El 90% de los votantes optaron por el Sí, el 7,8 % votó por el No, 2 % en blanco y un 0,89 % nulos. En su pronunciamiento, Puigdemont afirmó que “con esta jornada de esperanza y sufrimiento, los ciudadanos de Cataluña ganaron el derecho de tener un Estado independiente que se constituya en forma de República. La situación generada en Cataluña es un asunto europeo y que en los en los próximos días, enviará los resultados de hoy al Parlamento de Cataluña, en el cual reside la soberanía de nuestro pueblo, para que pueda actuar de acuerdo con la ley del referendo.”

La votación fue acompañada de represión y violencia debido a los enfrentamientos entre la población y las fuerzas de seguridad española enviadas por Madrid. Voceros del gobierno catalán estimaron que 400 escuelas fueron cerradas o intervenidas. En Barcelona y en otras ciudades de Cataluña fueron utilizadas balas de goma y palos, confiscaron urnas, limitaron el acceso a internet, censuraron a periodistas y cerraron páginas web destinadas a consultas sobre el desarrollo del Plebiscito. El Partido entre Barcelona y Palmas se realizó a puerta cerrada. Al final del día se registraron 840 heridos. Muchos de estos hechos recordaron tristes épocas de la España franquista. Según la constitución española, el referendo es ilegal. Por sí mismo no puede decidir si el futuro de Cataluña será sin o con España y jurídicamente no se puede aceptar una declaración unilateral de independencia. No obstante, el escritor portugués Boaventura dos Santos afirma “que la complejidad emerge cuando se reduce la relación entre lo jurídico y lo político a esta interpretación. Ratifica que siempre hay más de una lectura posible. La oposición entre ellas es lo que distingue una posición de izquierda de una postura de derecha frente a la declaración unilateral de independencia”. Entre la lectura autoritaria y la discutible lectura de su carácter vinculante.

El presidente español, Mariano Rajoy, afirmó que “no ha habido referendo de autodeterminación en Cataluña” y respaldó la actuación de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, el despliegue desproporcionado del gobierno para detener el avance de la consulta en Cataluña provocó sentimientos y reacciones no previstos, lo que pone en jaque la democracia española. Ciudadanos que antes se ubicaban en las filas de los indefinidos, pasaron a ver la consulta no solamente como un tema de independencia, sino también de defensa de derechos fundamentales que estaban siendo vulnerados, como el derecho al voto. Se evidenció la solidaridad a favor de la autodeterminación. Sin sombra de dudas, el tiro salió por la culata, pues la actitud del gobierno catapultó el espíritu independentista.

El escenario político de España denota la fuerza de movimientos políticos progresistas y la crisis del bipartidismo. Según el doctor en Historia Joan Tafalla, “es probable que el ejemplo de Cataluña permita la reactivación de los movimientos independentistas gallego y vasco y en el resto de territorios de España probablemente origine un cierto resurgimiento del nacionalismo esencialista español, que permita al PP y al PSOE ocultar la corrupción y su incapacidad de ofrecer una perspectiva de futuro en España”.

Resta saber si el gobierno español tendrá la habilidad política para detener la posibilidad de un bréxit doméstico, ojalá por la vía del diálogo y manejo democrático, porque Cataluña no cambiará su localización geográfica.

Profesora U. Externado

 

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