Por: Hernán González Rodríguez

Causas de la anarquía existente

En alguna reunión, con la participación de profesores de Derecho Constitucional, se abordó el tema de la inquietante anarquía que se observa hoy en algunas de nuestras instituciones.

Estimaron éstos que el problema se inició en las décadas de los años 60 y 70, cuando como consecuencia de la infiltración marxista en nuestras universidades y como secuela a su vez de la "guerra fría", se educó una generación de abogados, periodistas… con un profundo resentimiento contra nuestras instituciones tradicionales. La graduación de profesionales del derecho y de comunicadores en las llamadas "universidades de garaje" también ha contribuido a la anarquía aludida.

No menos grave que lo anterior se estimó en la reunión el surgimiento por la misma época de los cultivos de marihuana y cocaína y la tolerancia de algunos colombianos y presidentes con una guerrilla incipiente. De nuevo, un factor externo, no ya el marxismo, sino los drogadictos estadounidenses y europeos, demandaron nuestras drogas, sin lo cual, quizá, no se habría convertido el narcotráfico en nuestra mayor catástrofe.

"Las palomitas de la paz" nos legaron unas Fuerzas Armadas diezmadas y unas autodefensas campesinas enfrentadas con las guerrillas para suplir el vacío del Estado. El narcotráfico financió pronto los ejércitos irregulares. El asesinato de magistrados y de jueces en la toma del Palacio de Justicia por el M19 atemorizó a destacados juristas para servirle al país y, lamentablemente, fueron reemplazados por no pocos abogados de la generación citada.

Así llega el país a finales de la década de los años 80, con una Justicia inoperante, acorralada por los narcotraficantes y por las guerrillas. Emergen, entonces, los colombianos angustiados que consideraban que una reforma constitucional sería la panacea para pacificar el país, poner a funcionar su Justicia y para modernizarnos. La Constitución del 91 fue la respuesta "providencial".

Alguno de los asistentes a la reunión dijo que dicha Carta se había ocupado casi exclusivamente de los derechos de los colombianos, al tiempo que había despojado al Ejecutivo de la autoridad para poder garantizarlos. En este sentido resultaba más equilibrada la Constitución de 1886.

Lamentables errores de la farragosa y mediocre Constitución del 91 provienen de su creación de numerosas Altas Cortes, sin limitarles claramente sus facultades y responsabilidades. Debido a esto, terminaron cogobernando los magistrados por medio de sus fallos y los juececitos por medio de sus tutelas. Y más grave aún, sin remedios posibles, porque como resultado de la nefasta cooptación o autonomía de una organización para elegir sus propios miembros, perpetuó la Carta esta decadencia judicial.

El efecto más alarmante de esta politización lo señalaron en el enfrentamiento existente, evidente, de la Rama Judicial con las Fuerzas Armadas, tal como lo demuestran: la supresión de la justicia penal militar, las exageraciones con los "falsos positivos", los juicios por las supuestas víctimas civiles de sus bombardeos, los testigos falsos contra ellas, el rechazo de la colaboración estadounidense contra el narcotráfico, las limitaciones legales irracionales sobre sus actos de guerra... Al respecto se mencionó que el presidente López Michelsen sostenía que "ningún país podía funcionar a cabalidad, mientras sus Fuerzas Armadas y su Justicia no se encaminaran en el mismo sentido".

Las conclusiones de la reunión fueron claras: Ningún colombiano puede desear que el presidente Santos fracase en su gestión de gobierno, aun cuando no haya votado por él. Y una verdadera reforma de la Justicia se insinúa como su mayor reto. Apoyé su campaña, voté por él y deseo que triunfe.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán González Rodríguez

Magnitud de la economía de la coca

Economía subterránea en Colombia

Razones para el éxito de Singapur

Micropartículas de plástico

¿Fin del libre comercio?