Por: Hernán González Rodríguez

Causas del revés electoral

Ojalá no hayan sido los resultados electorales del pasado domingo 27 de octubre el preludio de los gobiernos de izquierda en Colombia. Debo reconocer que ni el Centro Democrático ni ninguno de nuestros partidos tradicionales pueden mirar hoy el futuro con calma y con claridad. Estimo que lo fundamental en la hora presente es dilucidar las causas de lo acontecido y plantear soluciones para avanzar.

Creo que la irrupción de las izquierdas se debe tanto a la existencia en el país de un gran descontento generalizado, como a la ignorancia de alguna parte todavía no mayoritaria de nuestra población que se prestó a la caótica socialización continental en marcha.

Coincido con los analistas que ya han afirmado que nuestro descontento se origina en un desempleo informal cercano al 50% de las personas en edad de trabajar, las cuales no saben si podrán almorzar mañana. Se origina el descontento en una juventud con un desempleo cercano al 17%, el más elevado de Latinoamérica. Se origina el descontento en un profesorado de izquierda radicalizada, integrada por no pocos individuos que, como no pudieron descollar en sus profesiones, escamparon en nuestras universidades. Se origina el descontento en unos medios de comunicación cuyos periodistas no han logrado superar lo retorcido de sus profesores.

Emerge el desempleo del párrafo anterior, insisto, como resultado de la globalización y el libre comercio salvaje sobre un país subdesarrollado, que solo exporta petróleo, café, bananos, flores, aguacates… e importa maíz, fríjoles, arroz, algodón, lácteos, alimentos procesados… con precios subsidiados con no menos del 10% al 20% en los países de origen, precios con los que es todavía más imposible competir por el contrabando y el lavado de los dineros del narcotráfico.

No puede ser equitativo un libre comercio entre países que exportan vehículos, computadoras, maquinaria, equipos, robots, drogas… y un país desindustrializado, con la reforma agraria de las Farc en ciernes, que no tiene más que ofrecer que una decena de productos agrícolas, los cuales son competidos en forma desleal desde todos los rincones del mundo.

Y menos equitativo aún, que nos veamos inundados por importaciones de textiles, confecciones, marroquinería y demás alimentos y bebidas que se deberían y que se justifica producir en el país con el fin de darles empleo a millones de compatriotas descontentos. Si de veras nos proponemos crear empleos formales, debemos primero que todo recuperar el mercado nacional de los sectores mencionados.

Ignoran quienes votaron por la izquierda el 27 de octubre que no está en la mano ni de los gobernadores, ni de los alcaldes, ni de los concejos, ni de las asambleas tomar las medidas para recuperar el mercado nacional en los sectores debilitados por la globalización y el libre mercado salvaje. Estas medidas corresponde tomarlas a nuestros incompetentes poderes Ejecutivo y Legislativo.

Todo lo anterior me permite vaticinar que en las elecciones presidenciales de 2022 van a estar todavía vigentes el descontento generalizado y la misma ignorancia que irrumpieron el 27 de octubre pasado.

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