Por: Luis Carlos Vélez

CD: Ojo con la prensa

Son preocupantes las denuncias de agresiones de miembros del Centro Democrático (CD) a la prensa en las concentraciones de ese movimiento. El más reciente episodio fue denunciado por Telesur durante el mitin a favor de Óscar I. Zuluaga en su visita a la Fiscalía el 30 de enero.

Según W Radio, algunos asistentes al evento insultaron a los periodistas de esa cadena de televisión regional. No es la primera vez. En la marcha de ese movimiento a principios de este año, afines al CD agredieron verbalmente a un periodista y un camarógrafo de Noticias Caracol. Los acusaron de cubrir solo el final de la marcha. Algo equivocado, pues el informativo ese día destinó reporteros para informar sobre ella en caso de que fuera relevante. Los noticieros abrieron con la noticia en sus ediciones de mediodía y de la noche. Sin embargo, el acoso en redes sociales continuó.

No deja de ser contradictorio que algunos en el CD traten de amedrentar a la prensa, de la misma forma en que los regímenes que critican lo hacen. Con insultos y acosos empezó la guerra de Hugo Chávez contra los medios y terminó cerrando a la mayoría. Con similar libreto, los presidentes Correa, en Ecuador, y Kirchner, en Argentina, aprietan con leyes y acoso económico el cerco a la libertad de expresión. Un país sin prensa libre es uno sin democracia y todo intento por silenciarla debe ser combatido. La prensa debe ser libre, venga de donde venga. La línea editorial de Telesur es lejana a la del partido en cuestión, pero tiene derecho a realizar su ejercicio como los medios de derecha o los que se atrincheran en los matices grises de la llamada independencia.

Mucha piedra se les tira a los medios en Colombia, pero si no fuera por ellos, el país no sabría de la mitad de los escándalos de corrupción. Por eso los poderosos les temen, porque saben que aunque imperfectos están ahí para hacerlos responsables de sus actos. Es cierto que la mayoría de los medios en la campaña presidencial fue más cercana a las huestes del presidente candidato, pero también es cierto que desde el CD salen dardos venenosos contra la prensa y su independencia. El remoquete de ‘medios enmermelados’ ha tenido origen en sus propios líderes y cobijado a todos, sin distingo, metiéndolos peligrosamente en la misma bolsa.

La esperanza con la captura de María del Pilar Hurtado, exdirectora del DAS, acusada del episodio de las chuzadas a magistrados y comunicadores, es que sepamos la verdad sobre la supuesta obsesión de algunos miembros del CD de afectar a los medios de comunicación.

Entretanto, de no calmarse las aguas, tarde o temprano tendremos un reportero muerto en una manifestación del CD y desde ya queda claro quienes pudieron evitarlo.

 

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