Por: Tatiana Acevedo Guerrero

Celotipia

CON COPIOSOS RECURSOS DEBIÓ contar Séptimo Día para realizar dos capítulos (de 39 minutos cada uno) sobre el asesinato, en 2009, de Clarena Acosta.

Los episodios –titulados Obsesión mortal I y II- reúnen entrevistas en Barranquilla, Miami e Italia, fotografías y dramatizaciones. Se trata de una historia de “amor obsesivo, sexo y celos desmedidos”, de un relato de “peligrosos juegos sexuales”, asevera Manuel Teodoro.

La “investigación periodística” desemboca en la siguiente narrativa: el condenado Viñas se casa con el amor de su vida, Clarena Acosta; son un matrimonio “muy feliz” y realizan travesuras sexuales en chats eróticos (“Picardía inocente que más tarde evolucionaría y se convertiría en un juego peligroso”).  Acosta, “rodeada de moda, belleza  y dinero” se convierte en una mujer “obsesiva”. En este punto se incluye una entrevista en la que una mujer que trabajó en la casa atestigua que la señora “pasaba mucho tiempo asoleándose en la piscina” y que parecía “una Barbie”. Según afirma una melodramática voz en off, “esta bonita figura, despertó en Samuel su lado celoso”.

Es entonces cuando Viñas pierde la razón: “¡Llegué a la celotipia!”, afirma. Acosta inicia una aventura pasional cibernética con un italiano. (Periodistas leen los correos electrónicos que intercambiaba la pareja de amantes). Viñas “enloquece” mientras su esposa “disfruta de placer”. Cuando Acosta regresa a Barranquilla a formalizar el divorcio, Viñas “enceguecido por los celos”  termina asesinándola durante la comida de año nuevo. Fin. 

Esta no pasaría de ser una dosis más de televisión amarillista, que tanto vende, de no ser porque se emite en medio del  proceso de apelación en que Viñas pide ser considerado como enfermo (¡celotipia!) y no asesino. En un país en el que el 40% de homicidios de mujeres es cometido por su pareja resulta insolente reproducir, en horario estelar, el imaginario “él la mató porque estaba loco y ella era una puta”.

 

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