Por: Camilo Sánchez O

Cero y van tres...

Los electores al igual que los opositores del alcalde Samuel Moreno Rojas, estamos sorprendidos por los continuos incumplimientos al  programa de gobierno, que se han venido presentando en su corto periodo de mandato. 

El primero fue permitir el cobro del impuesto de valorización, que aunque no fue de su autoría, combatió férreamente en época de campaña, pero una vez posesionado, se hizo el de la vista gorda, consintiendo el cobro sin restricción alguna, a sabiendas de haber ofrecido la revisión de las bases gravables por la desproporción y los desequilibrios en las tarifas, no hizo revisar la metodología ni las fórmulas utilizadas.  Por este motivo para ayudarlo a recuperar el camino presenté ante el Tribunal Superior de Cundinamarca la demanda contra esta contribución, que ya fue aceptada por dicho Tribunal, y que esperamos en pocos días le podamos entregar a la ciudadanía una respuesta efectiva sobre el tema.

El segundo, inicia con el sorpresivo nombramiento del neoliberal furibundo, dr. Ricardo Ortega como Secretario de Hacienda, hecho que sus electores han tomado como una traición, por ser contrario a sus postulados ideológicos y ni siquiera haberlo acompañarlo en su campaña. Esta contradicción lo está llevando a cometer otro desliz, al hacerlo olvidar por completo el compromiso de no imponer nuevos tributos, tesis central de su propuesta, que hoy quedó en el olvido al estar promocionando no sólo el cobro del alumbrado público sino al dejar abierta la posibilidad de la creación de otros nuevos impuestos.

Para rematar, la última perla fue el olvido “involuntario” de  incorporar en el Plan de Desarrollo de la capital la partida presupuestal de 400 mil millones, que permitirán el cierre financiero de la planta de tratamiento de las aguas residuales de canoas. De no cumplir con estos recursos será inviable el proyecto de avanzar en el saneamiento y descontaminación del río Bogotá.  No se le olvide Alcalde que para este fin usted hizo un compromiso con la Nación, el Ministerio de Medio Ambiente, la Gobernación de Cundinamarca, la CAR y los municipios ribereños del río Bogotá, de conformar la gran bolsa de 3.2 billones de pesos para financiar el proyecto. Por eso le solicitamos recuperar la memoria que ha perdido de manera selectiva, y así no poner en riesgo la ejecución de tan urgente megaproyecto.

Es necesario que no sólo consigamos los recursos sino que estos sean administrados de la mejor forma posible, para no repetir la historia de los descalabros vividos hasta la fecha, donde hemos votado, literalmente al río Bogotá, más de 1.7 billones sin resultado alguno.  En esta oportunidad no podemos caer en la improvisación, como lo dijera el Contralor General, doctor Julio César Turbay Quintero, al experimentar con procesos que no se han utilizado en ninguna otra parte del mundo y que dejarían en vilo la consecución del objetivo.  Por último, se hace necesario crear la empresa que administre y responda por los recursos que recuperarán nuestra riqueza hídrica.   Bogotá y los municipios ribereños del río deberán realizar un proyecto armónico para comprometerse en el manejo residual de sus aguas y no continuar vertiendo las contaminadas, como lo están haciendo la gran mayoría hasta la fecha, según lo denunciaran los contralores de Bogotá y Cundinamarca.

Es importante no olvidar que el que contamina paga, pero teniendo claro que ya hay daños irreversibles. Por consiguiente, Señor Alcalde, es necesario que recupere no solamente la memoria sino su sendero ideológico y su compromiso social con la ciudad-región, ya que más del 75% de la contaminación del río la produce el Distrito y usted no puede pasar de agache en esta importante decisión. Como dijera un exalcalde, “si todos ponemos, todos ganamos”.  Usted tiene la palabra.

Senador

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