Cesta de tres puntos

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Cuando era joven, uno de mis ídolos deportivos era Michael Jordan. Recuerdo sus grandes jugadas y los diversos campeonatos que obtuvo, liderando al equipo de los Chicago Bulls. En las últimas semanas vi la miniserie El último baile, que narra la vida y recorrido de este gran jugador. Este programa me ha llevado a pensar en cinco mensajes que he concluido de esta serie que me parecen valiosos para compartir con ustedes:

Primero, el motor principal de la vida está en identificar temas que nos motiven y nos muevan (propósito y pasión). En la serie, Michael Jordan está motivado por dos grandes propósitos: ser el mejor que podía ser y ser ganador. Estas motivaciones lo llevaron a hacer todo lo que tenía que hacer para lograr sus objetivos. Un reto grande para todos es desarrollar propósitos y pasiones en nuestras vidas.

Segundo, el esfuerzo, la dedicación y la perseverancia llevan a lograr los propósitos. Jordan llegaba temprano y hacía lanzamientos antes que todos sus compañeros, se quedaba después de entrenamientos y programaba sesiones adicionales. Cuando se rompió un pie, empezó a jugar antes de lo que le habían permitido y eso lo ayudó a recuperarse. El día siguiente después de perder una temporada, madrugó a entrenar y prepararse para la siguiente temporada. Y cuando regresó al baloncesto después de varios meses en las Grandes Ligas, hizo un entrenamiento específico para recuperar su cuerpo de basquetbolista. Los grandes logros en la vida vienen con esfuerzo y perseverancia.

Tercero, es muy difícil lograr nuestras metas solos. Para esto es clave buscar un equipo que nos lleve a lograr nuestros sueños. En un principio, Jordan era muy individualista. Cuando empezó a jugar en equipo, reconociendo las fortalezas de sus compañeros, logró ganar. Él se dio cuenta de que era mucho más poderoso cuando jugaba en equipo. Y asumió un rol de liderazgo motivando y jalonando a sus compañeros para dar lo mejor de sí y ser mejores jugadores. En este mundo no estamos solos, y lograr tener equipos para navegar la vida y los proyectos es fundamental.

Cuarto, reconocer la importancia de los mentores o guías en nuestras vidas y contar con ellos como parte fundamental en este camino. Michael Jordan tuvo una relación muy especial con su papá, quien fue crucial durante toda su carrera. Su papá le dio muchos consejos y lo acompañó en las más grandes decisiones. Por otro lado, el entrenador de los Bulls supo guiar la energía de Jordan para sacar lo mejor de él y de su equipo. Como individuos necesitamos tener personas que nos ayuden en nuestro camino.

Y quinto, buscar cuidarse a uno mismo y ayudar a cuidar a los demás. En el momento que Michael Jordan llegó a su límite, se retiró del baloncesto para jugar baseball. Una decisión polémica y necesaria para él. Ese descanso del básquet le permitió crecer como persona y como profesional. Su regreso no fue fácil, pero llegó con más energía y ganas para cerrar su carrera. Cuando uno está bien puede cuidarse y a la vez cuidar a los demás.

Estas cinco ideas están plasmadas en este documental sobre uno de los deportistas más exitosos en la historia del planeta. Son ideas sencillas, pero no siempre las implementamos. Estas ideas nos pueden ayudar a seguir creciendo como personas y lograr mover nuestros proyectos personales y profesionales. Con estas ideas, podemos lograr encestar los lanzamientos de tres puntos, ¡que son los que más puntaje dan en un juego de baloncesto!

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