Nace plataforma para seguir el pulso al asesinato de líderes sociales y el futuro de excombatientes

hace 1 hora
Por: Iván Mejía Álvarez

Champions (I)

Volvió la Champions, regresó el gran fútbol, retornaron esos hermosos estadios repletos de aficionados listos para ver fútbol de gran calidad generado por los mejores jugadores del mundo.

José Mourinho dijo una frase muy interesante que simboliza el altísimo nivel competitivo del torneo europeo: “Es más difícil ganar la Liga de Campeones que la Copa del Mundo”. Y lo dice un hombre que ha ganado dos veces la “orejona”, con dos equipos diferentes, el Oporto y el Inter.

Algunas pinceladas de lo que fue la primera jornada:

Mientras Ronaldinho esté finito y metidito en el juego, el sueco Ibrahimovic hará muchos goles. Slatan encaja perfectamente en un equipo que va a trabajar para sus goles y el Gaucho y Robinho serán sus grandes socios en ponerle la pelotica ahí, para que Ibra la meta, sin obligaciones de entrar en el colectivo, de meterse en el rol táctico que le pedía el Barça. Además, no tendrá que sufrir con que todos los aplausos sean para Messi o Xavi. El sueco quiere todos los aplausos para él y en el Milan se los darán. El único problema será el día que Ronaldinho y Robinho le entren duro a la batucada y a la cachaza, entonces no habrá Milan, no habrá centros y no llegarán los goles.

Hacía rato no se veía un partido tan bien jugado por el Real Madrid. El alemán Özil pinta para gran divo en la parroquia merengue. Juega, hace jugar, se asocia, mete pases gol, es todo un figurón. El Real le va agarrando el gustico a Mourinho y se va dibujando un gran equipo con mucha presión en el medio para recuperar la pelota, orden defensivo, Casillas siete partidos sin gol en contra, gran potencia ofensiva y jugadores de inmenso talento. Di María por la derecha, con perfil cambiado al estilo Robben en Holanda, hará muchos goles. Mourinho tendrá que recordar que el Bernabéu no es San Siro ni Stamford Bridge y que defender el 1-0 no es válido en el estadio blanco. Allá también quieren espectáculo y goles. El Madrid de Pellegrini tuvo poco fútbol y mucha pegada. El de Mourinho tiene mucho fútbol y hasta ahora poca pegada, pero como dice Mou, un día de estos agarran a alguien mal parado y le van a enchufar una goleada.

Tras el batacazo del Hércules, la sinfónica de Guardiola recuperó la memoria y dio un recital a todo tambor ante el flojísimo Panatinaikos. Fueron cinco, pudieron ser diez, con Messi brillante, magistral, con Xavi demostrando una vez más que no hay Barça sin su talento y no hay España sin su fútbol solidario. Xavi es el que pone la nota y el fútbol. El gran Barça sigue vivo y brillando.

Se acabó el espacio y sólo queda una línea para darle la bienvenida al mejor fútbol del mundo, el de la Champions.

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