Por: Uriel Ortiz Soto

Chávez y los “molinos de viento”

Cuando Don Quijote de la Mancha, decidió armarse caballero andante en defensa de los más necesitados, nunca pensó que sus delirios, como en el caso del presidente Chávez, iban más allá de su ignorancia y que su primera pelea con los molino de viento estaba fundamentada en  serios desequilibrios mentales.

Los copietas e imitadores como en el caso de Don Quijote y Chávez,  son personas que no han desarrollado su propia personalidad, no tienen una visión clara de su futuro y proyecto de vida. Siempre tratan de acomodarse a algún personaje que los ha impactado desde los primeros años de su existencia. Sin embargo,  constantemente caen en el vacío y viven en un mar de contradicciones. Son faltos de personalidad y de comportamientos extravagantes. Viven anclados en las poses y vivencias del personaje que imitan y por el cual deliran.

Con lo anterior creo no estar equivocado para referirme a la personalidad del presidente de los Venezolanos, que, con su comportamiento picaresco, grosero, pendenciero; y de ambivalentes determinaciones, cada día se parece más al Caballero de la Triste Figura, de la  inmortal obra de Don Quijote de la Mancha, que peleaba  desde su imaginación con enemigos y fantasmas inexistentes, como en el episodio de los molinos de viento; y que también  Chávez, en el caso de las bases militares estadounidenses, le parece ver en ellas, al enemigo peligroso, desafiante y provocador. Constantemente, don Quijote, lo mismo que Chaves, era víctima de vacíos mentales, democráticos y de poder, que lo llevaba a tomar determinaciones apresuradas, sin fundamento y soporte jurídico, siempre bajo la inspiración de su amada pero desconocida Dulcinea del Toboso, y que para el caso de Chávez, es el Libertador Simón Bolívar, - el hombre más grande que ha dado la América-, pero que lamentablemente está sirviendo de señuelo e inspiración a sus abruptos sueños-.

El presidente Chávez, es tan veloz en su imaginación, pero, tan pobre en sus razonamientos, que solo un experimentado siquiatra, experto en delirios de poder, persecución y grandeza, sabrá desentrañar su enfermedad que se oculta en lo más profundo de su personalidad, que para desgracia de nuestro querido pueblo de Venezuela, lo está colocando ante el mundo, como el gobierno jocoso de Sancho panza, cuando  el Caballero de la Triste Figura, lo posesionó como gobernador en la provincia de la ínsula.

Nadie entiende las posturas de Chávez, en menos de un año, como lo hacía el caballero de la triste figura, ha amenazado y desafiado a Colombia con guerras imaginarias, pero, lo más grave moviendo batallones a la frontera sin ninguna consideración y respeto por sus Fuerzas Armadas. Ha ultrajado con palabras vulgares y pendencieras la dignidad de nuestro presidente, pisoteado los acuerdos bilaterales en todos los aspectos y llamado a su embajador a consulta en tres ocasiones, para luego tenerle que decir que  regrese a Bogotá, a cumplir con sus deberes diplomáticos.

Considero que la situación grave de Colombia frente a Venezuela, no es tanto por sus malos entendidos, lo es más crítica, por el estado de inestabilidad mental de su mandatario. Eso de querer destruir o condicionar las relaciones bilaterales especialmente las comerciales con Colombia, que se han construido a través de siglos y del nacimiento de las dos repúblicas, es falta de responsabilidad y no entender que, estas, han sido todo un trabajo  arduo y bien construido por comerciantes, industriales y transportadores, que, ningún gobernante podrá liquidarlas puesto que están cocidas palmo a palmo desde los inicios de la independencia.

Las relaciones Colombo-Venezolanas, están tan  bien cimentadas, que gobernante que pretenda hacer lo contrario, fácilmente podría ser derrocado por ambos países. No olvidemos que todo lo que sucede en cualquiera de ellos, repercute de una, u, otra manera en el otro. Para vergüenza de nuestro País, en este episodio de Colombia con Venezuela, no han faltado los Sancho panzas, empezando por el ex presidente Samper, que dando mal ejemplo de dignidad y compostura, desconoció la Norma Constitucional, en el sentido de que manejo de la política de Relaciones Exteriores, es exclusiva del presidente y el ministro del ramo. Este mal ejemplo cundió y motivó para que los Senadores del Polo Democrático Alternativo, hicieran lo mismo, ir a arrodillarse a Chávez, para que regresara  su embajador a Bogotá.

Considero que los organismos competentes: Mesa Directiva del Senado de la República, y demás entes de control, encargados de vigilar la conducta de los Congresistas, deben tomar cartas en el asunto, investigarlos hasta sus últimas consecuencias y en lo que sea posible solicitar la pérdida de su investidura. Los Colombianos del común hemos quedado perplejos con el comportamiento de quienes alardeando tener alguna representación abusan, usurpando funciones que son de exclusiva competencia del Jefe de Estado.

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