Por: D. Buenavida

Chez Jack

Padre e hijo franceses iniciaron hace 17 años Chez Jack en Bogotá. Es un bistró amplio y bonito, con paredes adornadas con botellas colgando y cuadros, mesas con manteles de cuadros rojos y bar. Hay un músico de acordeón y piano que toca bien. Es un ambiente acogedor y agradable.

La carta no ofrece sorpresas, es poco creativa. Son los mismos platos que ofrecían los restaurantes que pretendían ser franceses hace 50 años en Bogotá. Ofrece “entremeses” como “paté de foie meson Jack”, calamares al ajillo, champiñones gratinados y al ajillo y otras cositas menos provocativas. Dos sopas, una de las cuales es de cebolla gratinada. Hay once pescados desde $27.000, donde sobresalen los à la muenière, “de acuerdo con la tradición francesa”. La especialidad de la casa, donde son enfáticos, es una lista de carnes, todas tajadas de lomito a la parrilla con las salsa de siempre: bernesa, bordelaise, provenzal, pimienta, mostaza, finas hierbas. Hay una lista de diez “platos varios”: pollo provenzal, gambas al ajillo, ossobuco. Los precios, sin vino, permiten una comida completa para una persona: entrada plato fuerte y postre, por $50.000.

Nos limitamos a lo ofrecido por el maître: “nosotros recomendamos el paté de la casa y las carnes. Eso es nuestra especialidad y por lo que nos conocen más”. Así que elegimos la carne.

Para comenzar pedimos la recomendación, el “paté de hígado” de la casa: hígado de pollo, cerdo y pato. El paté es sabroso y en realidad es recomendable. Seguimos con un plato combinación con dos pedazos de carne: uno con salsa de pimienta negra, el otro con salsa de queso azul. La carne, para mi gusto, estaba cortada muy delgada, pero bien tratada y en el punto pedido. Las salsas le iban bien, aunque la de queso azul estaba un poco por debajo de las expectativas. El otro plato fue la misma carne con salsa bernesa. Con este plato, el gafe gastronómico fue grave. La vieja y tradicional salsa bernesa se hace con un jarabe de vino blanco o vinagre, cebolla y el oloroso y delicado estragón, el jarabe (colado) se emulsiona con mantequilla y yema de huevo. Bien hecha es todo un aporte a la gastronomía. Aquí era una salsa dulzona por la cantidad de cebolla rallada que tenía (no estoy hablando del jarabe) y los aromas del estragón se habían perdido. ¡Qué decepción! ¡Imperdonable! El acompañamiento de ambos plato era arroz, papas fritas, habichuelas y zanahorias con preparación muy elemental. El postre fue una tarta de manzanas, muy buena, hecha con receta francesa.

No creo que la experiencia con las carnes valga la pena.

Calle123 Nº 7-57 Tel. 620 5791 - 620 7186.Secomebienaquí@gmail.com

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de D. Buenavida

Distrito Federal

Pesquera Jaramillo

Niko Café II

Jacques

Matiz II