Por: Antonio Casale

Chile como espejo

La selección chilena de fútbol, al igual que la nuestra, vive el mejor momento de su historia. La diferencia está en que ellos han jugado finales y las han ganado.

Ha sido un proceso largo que comenzó de la mano de Marcelo Bielsa, quien le enseñó a esta generación de futbolistas, así no lo reconozca Arturo Vidal, que es el máximo referente, que ganar es posible. El argentino llegó en 2007 y le terminó de dar forma a la generación que despuntó en los mundiales Sub-20 de Holanda y Canadá.

Jugadores como el propio Vidal, Alexis Sánchez, Medel, Carmona y Mauricio Isla significaron la renovación del fútbol chileno. Bielsa aportó un sistema ofensivo como corresponde con su manera de ver este deporte (3-3-1-3 o 4-2-1-3), que no era la misma óptica del fútbol de ese país hasta su llegada. Clasificaron al Mundial de Sudáfrica como segundos de la eliminatoria y de paso consiguieron el primer triunfo en la historia sobre Argentina. Avanzaron a octavos de final, donde cayeron ante Brasil en la cita orbital.

El proceso se vio amenazado tras la salida de Bielsa en 2011 y Borghi, su remplazo, no encontró la manera de darle continuidad. A mitad de la eliminatoria y con la clasificación a Brasil complicada, llegó Sampaoli, un alumno aventajado de Bielsa, para retomar el rumbo. Hicieron un gran Mundial cayendo de nuevo en octavos ante Brasil, el local, a quien tuvieron a punto de darle jaque mate con un balón rematado por Pinilla sobre el final del partido que pegó en el palo. Se dieron el lujo de derrotar al vigente campeón de aquel momento, España.

Después del Mundial le pusieron el moño a esta generación dorada. Ganaron la Copa América de su país en 2015, con Sampaoli, y repitieron en Estados Unidos 2016, ya de la mano de Juan Antonio Pizzi.

Esta selección de Chile, ya madura, está acostumbrada a jugar finales y a ganarlas. Ahora van por la Copa de las Confederaciones, conscientes de que no existen los imposibles. Después de ganarle dos instancias definitivas a Argentina construyeron su memoria ganadora y la aprovechan.

Colombia debe entender que en Chile hay un espejo sobre el cual se debe mirar y que no solamente Argentina y Brasil pueden ganar cosas importantes en nuestro continente. Las generaciones brillantes deben confirmar su lugar en la historia con títulos. A esta tricolor le quedan unos cuatro años antes de comenzar un recambio que genera más dudas que certezas. Es hora de pensar en ganar, más allá de clasificar al Mundial. Hay razones para pensar que es posible.

 

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