Por: Santiago Villa

China construirá el nuevo mundo

El fantasma de la fragmentación recorre a una Europa que en angustiosos comicios electorales mantiene a raya al fascismo, reanimado esta década por la xenofobia, el terrorismo y el euroescepticismo. Estados Unidos eligió como presidente a un magnate racista, misógino e imbécil, que propuso construir un muro en una de sus dos fronteras terrestres. En un mundo de ciegos, el tuerto es rey: China lidera hoy la iniciativa más ambiciosa del planeta para unir a los cinco continentes bajo un mismo proyecto.

Anunció que invertirá 900 mil millones de dólares, es decir, el equivalente al costo de construir más de 100 canales de Panamá, para ayudar a financiar proyectos de infraestructura. Es el impulso de inversión extranjera más grande iniciado por un solo país en la historia.

El nombre de la iniciativa se remonta a una lejana época en la que China era el centro del mundo, o el otro centro de un mundo bipolar. Los historiadores chinos de la dinastía Qin, la que construyó la Gran Muralla y los Guerreros de Terracota, registraron en el año 166 después de Cristo la llegada de una misión diplomática proveniente del Imperio Romano. El gigante político de Occidente no era desconocido para ellos. En el año 97, el Imperio Qin había intentado enviar un representante a Roma.

Aunque la enorme distancia que les separaba impidió establecer lazos sólidos entre los dos principales imperios de aquella época, el nombre de los caminos terrestres que enfrentaban intrépidos comerciantes, con sus caravanas de caballos y camellos, evoca especias y orientalismo: la Ruta de la Seda.

La Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda, cuya primera cumbre se celebrará este fin de semana en Pekín, fue el proyecto anunciado en el 2013 por el presidente Xi Jinping para solucionar la crisis de sobreproducción en China, ampliar su influencia política en el mundo y facilitar el acceso a nuevos mercados para sus productos.

Si bien la nueva Ruta de la Seda no es un solo camino, sino cientos de proyectos, independientes en distintos países, que incluyen corredores económicos, gasoductos, oleoductos, puertos, carreteras y ferrocarriles, su desarrollo ya ha cambiado el rostro de Asia Central y de África.

Este mapa del Mercater Institute for China Studies dará una idea de las dimensiones de la nueva Ruta de la Seda. Recomiendo que se tomen unos minutos para apreciarla. 

El mapa no incluye los proyectos que se piensan construir en América Latina (entre los que NO está el canal de Nicaragua), pero los hay en Chile y en Argentina, por lo que vienen los presidentes de estos países.

Mientras Estados Unidos y Europa se hallan sumidos en su crisis de identidad, China se proyecta como un actor con una visión de mundo clara. El efecto del euroescepticismo y del radicalismo del Partido Republicano en los Estados Unidos ha sido el de claudicar, por menos durante la próxima década, el proyecto de globalización occidental que nació en los años 90, y que habría impulsado la expansión de la dupla supuestamente bendita de democracia y capitalismo neoliberal.

Para decirlo de alguna manera, mataron y enterraron la tesis del "fin de la historia", que tanto hipnotizó a los pensadores del fin de siglo XX.

Es una dictadura totalitaria, más consumista que comunista, la que está construyendo el nuevo mundo. Esto tendrá profundas consecuencias en el plano ideológico mundial durante el siglo XXI. Quizás no para debilitar la universalización del capitalismo neoliberal, pero sí para menospreciar el valor y la conveniencia de la democracia.

Mientras China construye maravillas que tienen un impacto positivo sobre la vida de personas en regiones otrora despreciadas del planeta, la gran pregunta política, existencial y ética que debería estar haciéndose Occidente es: ante esta evidencia empírica del triunfo global de un sistema no democrático, ¿con qué hechos distintos a la guerra y a la violencia se va a promover el fortalecimiento de los sistemas que defienden la política electoral, la independencia de poderes y los derechos humanos?

Twitter: @santiagovillach

 

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