Por: Andrés Marocco

Chocó y Chicó

Dicen los especialistas en automovilismo que para que Juan Pablo Montoya empiece a ganar en los óvalos de la Nascar se necesita mucha paciencia.

Bueno, paciencia, carro, equipo, parachoques; se están llenando de excusas los que aprobaron el paso a esta extraña categoría gringa que no hemos podido disfrutar nosotros ni el bogotano, como la Fórmula 1.  Y es que en la máxima carpa hasta las carreras accidentadas como la del domingo donde Hamilton cabalgó, salen interesantes.

No hace falta ser experto para afirmar que el crédito colombiano, que era uno de los mejores pilotos del mundo, se equivocó de cabo a rabo bajándose del monoplaza al ruidoso carro 42, en el que se vive dando contra todos cada ocho días. Puede que lleguen las victorias algún día, que encuentre la puesta a punto en otro equipo inclusive, pero jamás, así se le llenen los bolsillos, Juan Pablo volverá a gozar igual y a divertirnos a todos como lo hacía en la primera división del automovilismo mundial.

No se pueden comparar  la parte técnica, la infraestructura, ni el glamour que se vive en carreras como Mónaco, Monza o Montreal por citar tres no más, con esas pistas norteamericanas, repletas de cerveza, camiones y música country. El día que la ex esposa de Ron Dennis visitó a Montoya en los boxes, estoy seguro de que Juan se acordó y extrañó cuando peleaba las competencias y no se la pasaba entre el puesto 25 y el 40.

Emocionante, con penaltis y todo, salió la final del fútbol colombiano. Al final ganó el que estaba más tranquilo. Ese cuento de que los penaltis son suerte no me lo como. Los lanzamientos desde el punto blanco se entrenan, se practican. Tanto los arqueros como los cobradores aciertan o se equivocan en sus decisiones.

Bien por el Chicó que fue el mejor del torneo, el que acertó en los cobros y el que había ganado moralmente el partido de ida, así Wilmar Roldán no lo permitiera. Siempre que los títulos son para los equipos pequeños, los hinchas que nunca han ganado nada, tienen derecho a soñar. Felicitaciones a los tunjanos y a los héroes de la Batalla de Boyacá.

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