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hace 1 hora

Chocó y los “carteles” electorales

Más allá de las cascadas de críticas en contra de la Registraduría Nacional del Estado Civil por la caótica jornada electoral y por las graves irregularidades que se detectaron en los comicios del 14 de marzo, la innegable realidad es que  nuestro sistema electoral requiere de una reforma estructural.

No basta simplemente con pretender cambiar al Registrador y otros tantos funcionarios de la organización electoral para subsanar el cúmulo de problemas que se evidenciaron en las elecciones, sino que es necesario emprender con el concurso de los partidos políticos y de otras ramas del poder público una gran reforma al sistema electoral que desestime la compra de votos.

Es evidente que el registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, tendrá que responder por el casos y las irregularidades que ocurrieron en las elecciones, pero no toda el agua sucia recae exclusivamente sobre él, sino sobre toda la organización electoral.

El problema de fondo es que el actual sistema electoral está profundamente viciado y permeado por una serie de “mafias” electorales, organizadas por funcionarios de la misma Registraduría que han estructurado un perverso andamiaje para cometer fraudes electorales. Especies de “carteles electorales” que acceden irregularmente al software, controlan un buen número de registradores y con ellos las selecciones de delegados y jurados de votación en los departamentos.  De esa manera están decidiendo ilegítimamente los resultados de las elecciones en determinados departamentos.

Por eso no es nada extraño lo que ocurrió en departamentos como Valle y Sucre, en donde se dieron inusitados incrementos en los números de votantes sin precedentes en sus historias electorales. En el caso del Chocó, es de dominio público que la compra de votos y los llamados “carteles” de los registradores son los que han decidido en los resultados de las elecciones. Son múltiples las denuncias sobre el Chocó y cómo no están eligiendo los votantes a conciencia en las urnas; quienes eligen son el hambre, la plata y los “carteles” de los registradores, delegados y los jurados en las oficinas. Lo grave es que ni el Registrador Nacional, ni la Fiscalía y menos la Procuraduría hacen nada al respecto.

“Carteles” de inescrupulosos funcionarios que son controlados por reconocidos clanes políticos de la región y sus vínculos con ellos, explican hasta cierto punto los resultados electorales en los últimos años y, por supuesto, la hegemonía política de ciertas familias en el Chocó.

 José E. Mosquera. Quibdó.

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