Por: Juan Carlos Gómez

Christchurch Call, un llamado a la razón

El 5 agosto de 1965, en su telenoticiero de la noche, la cadena CBS presentó las imágenes de un operativo en la aldea Cam Ne en Vietnam del Sur. Los Marines —en búsqueda de guerrilleros del Viet Cong— incendiaron las viviendas de humildes campesinos. La noticia causó tal impacto en los televidentes que ese fue el punto de quiebre para que la mayoría del público estadounidense se opusiera a esa guerra lejana y al sacrificio de sus hijos por una causa sin sentido.

Al día siguiente el presidente Lyndon B. Johnson llamó furioso a CBS a protestar y a pedir la cabeza del reportero. Eran las épocas en que el Estado, aún en países democráticos, se daba la maña para acallar a los medios. Con internet todo cambió y llegó al extremo: nada está oculto, todo se dice y todo se muestra con un alcance global. Sin embargo, el péndulo está de vuelta.

En Alemania es obligatorio “bajar” de internet mensajes de odio en un plazo de 24 horas, so pena de multas que pueden alcanzar los 50 millones de euros. Australia aprobó el mes pasado una ley en la misma dirección y el gobierno británico propuso recientemente fuertes regulaciones.

Hace dos meses, en Christchurch, Nueva Zelanda, un demente transmitió a través de Facebook cómo segaba la vida de 51 personas. Como reacción a esta tragedia, la semana pasada se reunieron en París los países del G7 con los jefes de empresas como Google, Facebook, Microsoft y Twitter. Bajo el lema Christchurch Call y el liderazgo del presidente Macron y la primera ministra neozelandesa, el propósito es evitar que internet siga siendo una máquina de odio que fracture aún más a la humanidad.

La asistencia de los gigantes tecnológicos a esa reunión evidencia la gravedad de lo que sucede y su temor a medidas extremas de control. Estados Unidos no acudió al llamado alegando la supremacía de la libertad de expresión, cuestión que abre un profundo debate del cual depende el futuro de internet. ¿Los principios de libertad y apertura que inspiraron el nacimiento de la red global siguen siendo suficientes para justificar la falta de razón?

@jcgomez_j

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Christchurch Call, un llamado a la razón

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