Ciertamente no entraron en cuarentena

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La muy probable aparición de una vacuna combinada con el “efecto rebaño” en parte importante de la población permitirán una paulatina recuperación de la economía en 2021-2022. Según el analista Andrés Oppenheimer, “… no apuesten a que esta catástrofe mundial irá de mal en peor. Por mal que están las cosas, esta no es la pandemia de gripe española, ni probablemente dure tanto como las mayores crisis económicas de la historia reciente”. Pero la pandemia no es el principal problema que enfrentará Colombia. El mayor peligro que hoy enfrentamos es el vertiginoso crecimiento de una narcoguerrilla que ciertamente no entró en cuarentena.

¿Por qué no nos habíamos dado cuenta de que la narcoguerrilla crecía como espuma? Porque una parte importante de la población, al igual que la mayoría de los medios, creyeron en las sandeces del gobierno anterior en el sentido de que habían acabado con 50 años de guerra y que el sol de la paz por fin brillaba en Colombia. La realidad es otra: según un informe de la Unidad Investigativa de El Tiempo, “las llamadas disidencias de las Farc lograron convertirse en tan solo un año en el segundo ejército ilegal más grande, por la cantidad de hombres en armas. Si bien la guerrilla del Eln —con unos 5.000 hombres armados— aún es la principal amenaza, el crecimiento exponencial de las disidencias guerrilleras quedó confirmado en un documento oficial y reservado… En solo 12 meses lograron duplicar su tamaño, pasando de 2.300 hombres —según informó el Ejército en mayo de 2019— a sumar casi 4.600… Gentil Duarte ha logrado robustecer su ejército ilegal tras sellar una alianza delincuencial con Iván Mordisco y Jhon 40, otros dos ex-Farc que regresaron al monte en plenas negociaciones en La Habana. Los tres delincuentes han podido establecer así 17 estructuras armadas”. El diario capitalino también señala que la segunda Marquetalia, la disidencia de Iván Márquez y de Jesús Santrich, también crece con velocidad. El país no puede desconocer que tanto Márquez como Santrich son los principales aliados ideológicos de Nicolás Maduro. Un artículo de la periodista Vicky Dávila en la revista Semana (31/05/20) señala: “Muerto Chávez, Maduro, el heredero, se atornilló en el poder con su dictadura y Venezuela se consolidó como un santuario del narcotráfico. Pero el gobierno Santos fue ciego y sordo y cuidó con esmero las relaciones con el jefe del Palacio de Miraflores. ¿Qué pasó con toda la información y la evidencia que descubrió la inteligencia colombiana en el gobierno Uribe? Simplemente se guardó, se escondió o se desapareció. Santos en alguna declaración ante la prensa, pocos meses después de llegar a la Casa de Nariño, aseguró que nada de lo denunciado se pudo confirmar. Hoy sabemos que todo era cierto”.

Lo único que hoy el Gobierno no se puede permitir es que haya fisuras en el Ejército. En mala hora esta administración nombró como embajador en Australia al exgeneral Alberto Mejía, un militar de escritorio y coctel que ha hecho lo imposible para sabotear a la cúpula militar. Con cerca de 7.000 alzados en armas, el Gobierno no se puede dar el lujo de tener grietas en el Ejército y debe depurar a todo oficial que no esté comprometido con que el principal objetivo, por no decir único, de las FF. AA. es vencer a los narcoterroristas. El país está en cuarentena, el narcotráfico no. Si alguien no lo cree, ¿cómo se explica la multiplicación de los narcoterroristas y la diferencia entre el dólar negro y el oficial?

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