Por: Gonzalo Silva Rivas

Cinco estrellas

Para sus vuelos entre Heathrow y los Estados Unidos American Airlines inauguró en su clase Premiun sillas cama con cubierta acolchada, almohadas, edredones, pijama, zapatillas y estuche de viaje, de auténticos diseños.

El propósito es convertir a la aerolínea en la preferida de los pasajeros globales. Pero la suya no es una decisión aislada sino parte de una audaz estrategia comercial que impone las compañías de aviación para conquistar y retener viajeros.


El pasajero moderno, especialmente el ejecutivo y el sibarita, apunta hacia la calidad del servicio como principal criterio a la hora de escoger su avión. Las liviandades de antaño, como sacarle jugo a la venda de los ojos o disputarse el sillón de la ventana para bostezar el tedio del viaje avizorando el tapete de nubes, forman parte del pasado.


Los actos terroristas del 11 de septiembre, los precios del combustible y la última crisis económica han comprometido a las aerolíneas a la búsqueda de alternativas que las hagan rentables y aseguren la fidelidad de sus clientes. Las más innovadoras han sido las europeas y asiáticas con bandera de país petrolero, que han abonado eficiencia y novedad a su servicio.


Es de imaginarse que las mieles no están dirigidas a las grandes masas de usuarios de Económica o Turista sino a las reducidas y rentables clases preferentes, Primera y Ejecutiva, a las que se halaga para hacer de su viaje un placer adicional en los agotadores trayectos de mediano y largo alcance.
Lufthansa, la pionera de Internet a bordo, ofrece a sus pasajeros de First Class servicios de limosina en Mercedes o Porsche, jacuzzi, menús preparados por chefs internacionales y selecta gama de bebidas, como 43 tipos del famoso Armagnacs. Air France permite el uso de móviles y tiene para sus clases Première y Business manteles individuales con calado veneciano, vajilla de porcelana ergonómica, champagne exclusivo y butacas separadas con sus propios canales de audio y video.


Delta se caracteriza por su catering de calidad y juegos interactivos para disfrutarlos entre varios asientos. Iberia atiende a su clase Business con servicio de parking durante siete días en España, acompañamiento de limosina y 70 menús diseñados por prestigiosos chefs. British dispone de un Champagne Bar con las mejores champañas del mundo y tratamientos de Spa en tierra; Swiss de asientos transformables en dormitorio y oficina. LAN dedica sillas cama y modernos monitores individuales de audio-video, y Avianca gastronomía colombiana.


El 17% del presupuesto se consume en servicio a bordo. Los preferentes serán cinco estrellas. El resto sigue con el viacrucis.


[email protected]
 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gonzalo Silva Rivas

Voluntad política

El nuevo petróleo

Tomar el vuelo

Con la más fea

Meter golazos