Cinco ideales prácticos para un nuevo contrato social con la juventud

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Es un desastre social lo que pasa con gran parte de la juventud, y lo primero es aceptarlo.

Es muy difícil que la educación superior se convierta en fundamental del desarrollo económico colombiano sin un trato con los estudiantes universitarios.

No solo porque tienen la capacidad de bloquear las reformas que necesita el subsector, sino porque la reinvención del “modelo económico y social” no se puede hacer sin ellos.

La batalla ideológica y cultural por la juventud se ha perdido también por razones objetivas: son más los perdedores que los ganadores, y entre los aparentes ganadores son más los desesperanzados.

El déficit de compromiso de la juventud con la sociedad se explica también por la falla de la educación media, los contingentes que ni estudian ni trabajan, el desempleo profesional juvenil, la escasa movilidad social.

En apreciable medida, la sociedad no ha estado comprometida con la juventud. Más específicamente, la clase dirigente de la sociedad, que le ofrece lo que no quiere para sus hijos.

A la mitad de los más de 600.000 bachilleres al año no se les ofrece posibilidad de estudios terciarios, y desde hace años nos parece una idea fabulosa conducir a adolescentes de 15 y 16 años hacia trabajos mecánicos en lugar de abrirles el horizonte de la vida.

Es un desastre social lo que pasa con gran parte de la juventud, y lo primero es aceptarlo para buscar ganarse a los jóvenes en un renovado proyecto de sociedad, así sea por los hondos impactos de la pandemia del COVID-19.

Algunos creen que se trata de política electoral, del impacto de los jóvenes, que al final es bajo, y de su capacidad de movilización de hecho, que es mayor. En realidad, se trata de la concepción de la sociedad y de sus ideales prácticos.

Los ideales prácticos de la sociedad con la juventud pasan por la educación. La conversación con la juventud podría mejorar si discutimos y adoptamos estos ideales prácticos:

i) Bachilleres a los 18 años, ii) grado 12 o servicio cívico social, iii) currículo igual, sin distinción socioeconómica, iv) oferta postsecundaria del 80% en poli-tecnológicos de formación dual y opción de ciclo profesional, y v) cuenta nocional (es individual) de creación de valor económico con el sector productivo desde la educación postsecundaria (lo que elevaría la rentabilidad social y económica de las prácticas, proyectos de grado y primer empleo).

Adoptar estos cinco ideales prácticos implicaría una fuerte reorganización del sistema educativo con un profundo cambio en la formación y las expectativas de los adolescentes y jóvenes colombianos.

Nótese i) que no he usado la palabra “gratuidad” (si todo tiene que ser “gratis”, entonces se puede hacer bastante poco; la solución es “riesgo compartido”), y ii) que el actual capitalismo colombiano sería incapaz de absorber el talento motivado de la juventud y de dar soporte a las nuevas instituciones.

Tal vez tengamos que tomarnos en serio lo de la “reinvención”.

@DanielMeraV

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