Por: Luis Felipe Henao

Cinco retos para el nuevo fiscal

La elección del nuevo fiscal general de la Nación ha sido histórica. Nadie pensaba que en la Corte Suprema de Justicia podrían ponerse de acuerdo todos los magistrados para emitir una decisión de esta relevancia. Sin embargo, nos sorprendieron eligiendo de manera unánime a un fiscal con una gran hoja de vida académica y profesional. Es una gran oportunidad para asumir cinco retos esenciales de la justicia penal en Colombia: 

Entender a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como un aliado, no como un adversario. Cada año llegan más de 500.000 denuncias a la Fiscalía, las cuales están generando progresivamente un nivel de congestión que hace que la mayoría de fiscales tengan más de 400 expedientes en sus despachos. Si la JEP investiga y juzga todos los delitos relacionados con el conflicto armado se reduciría por lo menos el 20 % de esta cifra y además se lograría una respuesta más efectiva a las víctimas. 

Consolidar un sistema de big data criminal. En la actualidad, en el mundo existen numerosos mecanismos tecnológicos para facilitar la investigación de los delitos. En Inglaterra y los Estados Unidos todas las bases de datos de las fiscalías están conectadas y permiten juntar esfuerzos para la lucha contra la criminalidad. En Colombia la mayoría de fiscales ni siquiera pueden saber qué están investigando sus vecinos y ello genera duplicidades y hace perder oportunidades de macroinvestigaciones. 

Presentar una reforma que elimine los problemas del sistema acusatorio. El año pasado se cumplieron 15 años de la reforma al proceso penal que buscaba introducir el sistema acusatorio en Colombia. Pese a que se anunciaba como la solución a todos los problemas de la justicia, terminó generando un mar de impunidad y congestión. Desde hace más de ocho años la mayoría de académicos y funcionarios en Colombia han señalado sus problemas esenciales: el exceso de audiencias, los aplazamientos y la falta de mecanismos de investigación, los cuales deben ser solucionados de inmediato. 

Mejorar la relación con otras entidades. En Colombia, muchas de las capturas se caen porque son practicadas por la Policía sin intervención de la Fiscalía. Es necesario hacer una actuación conjunta desde el inicio de las investigaciones para fortalecer los procedimientos y evitar que sigan cayéndose los operativos de las autoridades. 

Fortalecer los instrumentos de investigación. Una y otra vez se ha señalado que la base del sistema acusatorio es la policía judicial. Sin embargo, en Colombia se esclarecen menos del 20 % de los delitos por falta de una técnica investigativa y oportuna. La base de la mayoría de los casos siguen siendo testimonios que muchas veces se caen por no contar con bases sólidas de contrastación. 

El nuevo fiscal tiene una gran oportunidad para poder mejorar a situación de la justicia penal en Colombia y darle una respuesta a millones de ciudadanos que necesitan una respuesta eficiente del sistema judicial.

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