Por: Gonzalo Silva Rivas

Ciudades Aeropuerto

Se celebraron en Cartagena las II Jornadas Internacionales de Puertos, con presencia de 14 expertos en megaobras portuarias, entre ellos el investigador John Kasarda, creador del concepto Aerotrópolis, que redefine el rol que deberán cumplir los aeropuertos del futuro.

Kasarda, director del Instituto Kenan de la Universidad de Carolina del Norte, es promotor de 15 proyectos aeroportuarios en el mundo, inspirados en su revolucionario esquema, cuya premisa es que la ciudad moderna sólo tiene sentido si se conecta por avión. Aerotrópolis es el aeropuerto del siglo XXI, anclado en el corazón de una región económica urbana que se desarrolla a su alrededor y se integra con su entorno o, en otras palabras, la “ciudad con alas”, donde viajeros y residentes conviven, trabajan, consumen, compran y se divierten.

El aeropuerto moderno se proyecta como eje de desarrollo urbano y económico, centro de negocios que congrega trabajadores, proveedores, ejecutivos y bienes para el mercado global, e incluye dentro de su contorno edificios, oficinas, hoteles, salones de  entretenimiento, comercio y centros de convenciones. Es una mutación del concepto “aeropuerto de ciudad” por “ciudad aeropuerto”, reglamentado con adecuada planificación urbana para garantizar un polo de desarrollo competitivo, sostenible y atractivo.

La aerotrópolis de Memphis genera US$30 mil millones de ingresos al año y 220.000 puestos de trabajo, directos e indirectos. Aeropuertos como el de Chicago y Miami conforman vibrantes redes económicas que mezclan en un mismo escenario aviación y globalización.

Para Kasarda, la aerotrópolis, impulsora del desarrollo urbano del siglo XXI, equivale a  la Internet física y opera sobre la clave del éxito de una economía competitiva: conectividad, velocidad y rapidez. Prueba de ello son los nuevos aeropuertos en Asia y Oriente Medio, considerados activos de infraestructura primaria para los negocios y el suministro global. Cerca a nuestra frontera, en Panamá, el aeropuerto de Tocumen se transformará en aerotrópolis, con 2.200 hectáreas que compartirán terminal aérea, vivienda, comercio, hoteles y empresas de logística y distribución.

Entre tanto, en Bogotá, donde hace pocos años ilusionaba la idea de convertir Eldorado en “ciudad aeropuerto”, eje del desarrollo para la Región Capital, se invierten millonarias sumas en la modernización de unas precarias instalaciones que expertos consideran sin futuro, planificación ni sostenibilidad, y de espaldas al comercio global.

gsilvarivas@gmail.com

 

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