"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 9 horas
Por: Gustavo Páez Escobar

Ciudades con ríos

Conocí Montería en 1961. Residía en Cartagena, y recuerdo el viaje escabroso que efectué por una pésima carretera y bajo el sofoco de una temperatura abrasadora.

Era un pueblo pequeño, descuidado y con pocos signos de progreso. Nueve años atrás había sido elegida capital del nuevo departamento de Córdoba. Durante los años siguientes he estado varias veces en Montería, y en cada ocasión advertía nuevos avances en su desarrollo.

En el 2002 mostraba notorio crecimiento, si bien la lucha era grande por resolver sus agudos problemas urbanísticos y sociales. Regresé allí en días pasados, 13 años después del viaje anterior, y surgió una ciudad transformada. Algo estupendo había ocurrido en el entorno: raudas avenidas, edificios gigantes, florecientes empresas comerciales, puentes airosos sobre el río Sinú.

Pregunté a sus habitantes a qué obedecía el excelente estado de las calles, en las que no apareció un solo bache, y a qué se debían el orden y el aseo, y de dónde había salido su confortable hotelería. Me respondieron, con vanidad, que al hecho de contar con buenas autoridades, con el alcalde Carlos Fernando Correa a la cabeza, las que no solo saben dirigir el desarrollo armónico, sino fomentar el espíritu cívico de los ciudadanos. De aquel lugar deteriorado de hace medio siglo no queda nada.

Hoy Montería es ejemplo de progreso para el país. Del estrecho vecindario de 1961 ha pasado al centro populoso y amable de la actualidad, con más de medio millón de habitantes, y lo que es más importante, con eficientes sistemas de planeación y proyectos vigorosos de largo alcance.

La ciudad le daba la espalda al Sinú, y tras un inteligente reajuste del modelo municipal, hoy le da la cara. Allí se construyó en varios años el parque Ronda del Sinú, en una extensión de tres kilómetros, lo mismo que un muelle náutico dedicado al deporte y el ecoturismo. El río Sinú es el dios tutelar de la población, y alrededor de él llegaron el progreso y la evolución. Es su eje central. En la parte social, se reubicaron 400 viviendas que estaban regadas en las riberas del río.

Tan significativo ha resultado este tributo al río, en tiempos como los actuales que reclaman el cuidado celoso del agua como elemento de vida y de ornato urbanístico, que Montería fue escogida como sede del I Foro Global de Ciudades con Ríos. Grandes personalidades hicieron presencia en dicho evento, entre ellas el alcalde de Bilbao (España), autor del cambio radical de su ciudad.

Es propicio el momento para mirar a otras ciudades: unas, que no saben cuidar este regalo de la naturaleza, y otras, por el contrario, que aprecian el privilegio de este tesoro. En la capital del país, los ríos Bogotá y Tunjuelo representan serios problemas de contaminación y son focos de suciedad e insalubridad. En algunos trayectos, el primero de ellos es una cloaca y un incontrolado vertedero de basura. Desde años atrás se oyen voces que claman por su recuperación –que hoy tiene elevado costo por no haberse acometido a tiempo, como tantas de las falencias bogotanas–, pero la solución se hace esperar.

En el caso opuesto están Medellín y Barranquilla, la primera con la ejecución de obras de gran progreso en los corredores viales denominados Parques del Río, y la segunda, con la construcción de la Avenida del Río y un malecón de 700 metros.

Dice el alcalde de Bilbao, Ibon Areso, que “los ríos son las nuevas avenidas de las ciudades”. Exacta definición.

 

[email protected]
 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gustavo Páez Escobar