Maratón musical del Pacífico contra el coronavirus

hace 2 horas
Por: Augusto Trujillo Muñoz

Claridad, liderazgo, protección

La primera condición necesaria para tomar decisiones acertadas es tener claridad sobre el problema. Y es la primera que desaparece en ausencia de liderazgos. No queda sino la fortaleza institucional. En eso coinciden los analistas. Las redes sociales transmiten un flujo excesivo de información, que no siempre es veraz y casi siempre desorienta. Sobre esta pandemia que sorprendió al mundo no hay claridad en la ciencia, pero tampoco en la política. Ahora bien: ¿tenemos instituciones capaces de proteger a la gente?

El columnista Donaldo Ortiz Latorre, de Vanguardia de Bucaramanga, recuerda que “hay líderes para tiempos de crisis y líderes para tiempos de paz”. En cualquier caso, estamos lejos de figuras como Churchill, De Gaulle, Adenauer. Y en Colombia, de los Lleras, Echandía, Gaitán. Más acá incluso: ya no hay líderes como Virgilio Barco, Álvaro Gómez o Luis Carlos Galán. En esos vacíos de liderazgo anidan los Trump, los AMLO, los Bolsonaro, cuyos populismos incompetentes quedaron en evidencia —como lo anotó Alejandro Santos en la revista Semana— “por sus egos y contradicciones, luego de minimizar el problema y de politizar la pandemia”.

Yuval Noah Harari escribió en El País de Madrid que era de esperarse “una reunión de emergencia de los líderes mundiales para elaborar un plan de acción común y combatir la epidemia y la crisis económica”. No se produjo. Sin claridades y sin liderazgos, solo la fortaleza de las instituciones puede proteger a unas sociedades que, probablemente, nunca habían sentido tanto miedo —individual y colectivo— como ahora. Hace tres décadas el anuncio del fin de la historia significó un punto de inflexión en la democracia liberal. El mundo se volvió más liberal y menos democrático. Entre un exceso de libertades económicas y un deterioro de la equidad social, regresó a tesis que el siglo XX había superado. Eso enriqueció más a los ricos y empobreció más a los pobres. Desde entonces se producen, en casi todo el planeta, interpelaciones sociales desoídas por unas dirigencias incapaces de revisar los dogmas del capitalismo salvaje.

El Estado colombiano acusa enorme debilidad institucional. Vivimos en medio de la paradoja de un crecimiento sin progreso, que incrementa la desigualdad y el malestar ciudadano, ante la mirada impotente de las instituciones. Por eso urge recuperar el Estado social de derecho, reinstalar una economía social de mercado y recuperar los equilibrios entre libertad e igualdad como elementos insustituibles de la vocación del Estado. Sin una redefinición del papel del Estado en la economía y en las políticas sociales, resulta imposible fortalecer las instituciones nacionales.

Ese es el reto que le deja al mundo esta pandemia, con el encargo de repensar el futuro. En su columna de El Tiempo, Alfonso Gómez Méndez se refiere al artículo de Juan Esteban Constaín según el cual la fortaleza del Estado moderno hunde raíces en la debilidad institucional para combatir la peste negra del siglo XIV. Por eso no tuvo sentido su desmonte insolidario. Guillermo Pérez Flórez anota en El Nuevo Día de Ibagué que “nada volverá a ser igual; ni la economía, ni la política, ni la vida social”. Se requiere menos capitalismo y más humanismo; menos estímulo a la ética del éxito que, a la larga, es una falta de ética y más compromiso con la ética de la solidaridad; menos competitividad y más cooperación. Las instituciones del Estado han de preocuparse por la calidad de la vida de sus asociados y les deben garantizar protección a sus habitantes. Ese es su sentido misional. De lo contrario, el Estado sobra.

@Inefable1

* Presidente Academia Colombiana de Jurisprudencia.

911461

2020-03-27T00:00:13-05:00

column

2020-03-27T00:28:05-05:00

jrincon_1275

none

Claridad, liderazgo, protección

32

3921

3953

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Augusto Trujillo Muñoz

Una vigencia sincrónica

Alzados en almas

El presidente tiene la palabra

Congreso Mundial de Juristas

Gobernar es concertar