Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

Claudia, esa es

Hay que desmenuzar las cuatro opciones que tenemos para elegir a quien regirá los destinos de la Alcaldía de Bogotá en los próximos cuatro años.

Miguel Uribe Turbay. Un joven aspirante que parece no será la última ocasión en que se candidatice a un cargo. Es un Turbay y los de esa casta saben esperar, como su abuelo, el expresidente Julio César, el gran manzanillo que contra viento y marea se hizo presidente. Uribe reclama su experiencia como secretario de Gobierno y ser vocero de liberales, godos, Centro Democrático e iglesias cristianas. Eso no convence, por el contrario, asusta. Lo que se mueve detrás de esta candidatura de sangre nueva, con la que quieren rehabilitarse muchos vejestorios, es la estrategia del recalcitrante Centro Democrático tratando de ganar en Bogotá, donde jamás ha triunfado el jefe de esa colectividad. Me asombró oír a José Obdulio recién levantado de sus dolencias sosteniendo el cuentazo de que Uribe es candidato de los “demócratas liberales”. ¡Hágame el favor! De ganar este mozalbete simpaticón, el presidente eterno quedaría con un títere en la Casa de Nari y otro en el Palacio Liévano. Merecemos un destino menos azaroso.

Carlos Fernando Galán. Se ve buena persona y hasta bien intencionado, pero no ha podido comunicar qué es lo que haría como alcalde. Da la sensación de que una alcaldía suya sería el reino de la improvisación, igual que el gobierno de Duque. Parece que estuviera aspirando a dirigir un club social, porque quiere quedar bien con todo el mundo. Por eso, ahora que algunas encuestas lo favorecen, a su campaña han ido aterrizando los oportunistas de todos los partidos, incluida la voltearepas Ángela Garzón, primero liberal, luego uribista y hoy galanista, hija del lagartazo Angelino Garzón. Encuentro inmoral votar por alguien que gobernaría con este siniestro dúo.

Holman Morris. Sorprendente la campaña que ha realizado, superando con creces la adversidad de una muenda mediática injusta. Esta vez los astros no se le alinearon, pues si su campaña no hubiese estado afectada con la feroz andanada de la que fue víctima por cuenta de un asunto familiar doloroso, muy seguramente habría acariciado mejores posibilidades de las que hoy avizora.

Claudia López. Una candidata nada fácil, como lo sabemos. Solo que convence cuando habla, como lo demostró en los peligrosos años en los que divulgó las imbricaciones de la parapolítica. Fue ella quien desnudó muchos sepulcros blanqueados. Esa es una deuda impagable de los colombianos con esta mujer valerosa. La vimos actuar con decisión en el Senado, constituyéndose en la voz crítica que representó la de muchos compatriotas. Todo eso es superior a la descalificación clasista por sus preferencias sexuales, o por ser gritona, o la de ubicarla en la izquierda intransigente o casi como insurgente, sin ser ello cierto. Claudia tiene carácter recio, se le ha oído gritar enfurecida, y eso no es necesariamente malo. Es su torrente sanguíneo, y eso no la inhabilita para manejar la ciudad a la que además le ha entregado tantos esfuerzos. Es, además, la primera mujer que por mérito propio se aproxima con posibilidad de llegar al Palacio Liévano. Claudia no es una privilegiada de las comodidades de esta sociedad desigual, pero se hizo profesional exitosa que se supo educar además en el extranjero. Quienes la han oído en esta campaña, incluidos sus malquerientes, han tenido que admitir que se trata de una intelectual con una magnífica visión de la ciudad que tanto ama.

La cosa, pues, es con Claudia. Tengo la tranquilidad y la convicción de que es lo mejor que está por sucedernos en Bogotá.

Adenda No. 1. El subpresidente Duque esta semana confirmó su condición subalterna, al desafiar de nuevo a la Corte Suprema para exonerar subliminal y penalmente a su patrón. Se reiteró quién es el que manda.

Adenda No. 2. Después de los fatigantes y calculados reportajes de Néstor Humberto Martínez, ahora aspirando a reencaucharse como candidato presidencial del Centro Democrático, Juan Manuel Santos debería cederle el Premio Nobel, porque según el exfiscal fue solo él quien hizo posible la paz con las Farc. ¡Vivir para ver!

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2019-10-13T00:00:30-05:00

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2019-10-13T00:15:02-05:00

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