Por: Hernán González Rodríguez

Claudio Federico Bastiat

Por estos días, cuando el socialismo italiano de Berlusconi tiene a Italia al borde de colapso financiero y repleta de basura por doquiera, cuando el socialismo español de Rodríguez Zapatero le exhibe al mundo un desempleo sin antecedentes, para no hablar de las catástrofes de los socialismos griegos y latinoamericanos, me ha llamado la atención un extracto de un libro publicado hace 160 años por Bastiat, reproducido recientemente por el Von Mises Institute, del cual tomo y comento algunos párrafos.

"El socialismo confunde gobierno y sociedad. Cuando alguien se opone a la educación estatal, saltan a afirmar que ese alguien se opone a la educación. Cuando alguien se opone a la igualdad liderada por el Estado, concluyen que ese alguien se opone a la igualdad".

Algo similar sucede hoy en Colombia, enemigos de la Ley de víctimas y restitución de las tierras, son quienes opinan que por “proteger a algunos puedan estas leyes empobrecer a muchos”. Cuando alguien se opone a las negociaciones de paz al estilo del Caguán, concluyen que ese alguien es enemigo de la paz o integrante de una mano negra.

"Los socialistas consideran que con sólo promulgar la ley se genera lo que no contienen, a saber: prosperidad, financiación, paz... Dividen ellos los seres humanos en dos: los ciudadanos comunes y corrientes, sin iniciativas, pasivos, moldeables, indiferentes a su modo de existir y los infalibles políticos que no vacilan en asumir los títulos de legisladores, benefactores, institutores, cuya misión sublime radica en aprovechar su poder creativo para sacar el mayor provecho de los ciudadanos corrientes".

"A partir de estas ideas, asumen el papel del jardinero caprichoso que moldea los árboles en forma de pirámides, cubos, conos o parasoles. Para cristalizar su programa de podas dividen la sociedad en grupos sociales de amigos, opositores, pobres y ricos. Y así como el jardinero utiliza tijeras, sierras y hachas para las podas, utilizan los políticos las leyes, los impuestos, las tarifas y los subsidios".

"Los socialistas consideran la humanidad como la materia prima para sus experimentos sociales, aun cuando, por lo general, ni ellos mismos están seguros del éxito de sus soluciones. Y, finalmente, consideran estos que entre los políticos y los ciudadanos corrientes existen las mismas diferencias que entre el jardinero y sus arbustos, entre el orfebre y la arcilla".

"Los socialistas consideran que el intelecto humano es un regalo fatal del Cielo, que si no es adecuadamente conducido por ellos, precipita a la humanidad en la ruina y el caos. Pero por fortuna existen legisladores, partidos políticos y gobernantes capaces de corregir estas tendencias por el bien del resto de la humanidad".

"Mientras que la humanidad tiende hacia el mal -continúa Bastiat- están ellos providencialmente inclinados hacia el bien; mientras la humanidad avanza hacia la oscuridad, ellos aspiran a la luz; mientras la humanidad marcha hacia el vicio, están ellos atraídos por la virtud. Ahora bien, para obtener todo esto monopolizan todos los poderes y utilizan la fuerza para poder sustituir las tendencias destructoras de los demás mortales por las ideas geniales de ellos". 

Concluye Bastiat con una cita de J. J. Rousseau para quien "Si bien un buen gobernante es una rareza, un buen legislador es todavía más escaso". ¿Algún parecido acaso con los socialismos latinoamericanos y con el providencialismo de no pocos miembros del partido de la U?

 

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