Por: D. Buenavida

Clos

Clos en Francia, desde el Medioevo, es una palabra que designa un sitio de cultivo de uva y producción de vino, casi siempre en manos de monjes.

Aquí Clos, más que un restaurante, es un sitio para degustar buenos vinos. Inicia actividades en la Zona G en diciembre de 2008. Mantiene una bodega con unas 350 referencias y, en máquinas dispensadoras climatizadas, mantienen 50 botellas, de las cuales se puede degustar vino pidiendo por cuartos de copa, media copa y copa. También se puede comprar la botella, a precios más bajos, para llevar.

Cuentan con vinos de España, Francia, Australia, Italia, Chile y Argentina. Los precios de los vinos son aceptables en el medio bogotano. El sitio es agradable y es concurrido. En cuanto a comida, que es nuestra preocupación fundamental, Clos ofrece una carta de comidas para acompañar el placer de la degustación del vino. Un buen vino puede exaltar un plato, pero si la comida no da la talla, pues, se deja la comida y se toma el vino. La carta ofrece seis entradas frías ($9.400 y $14.900). Seis entradas calientes con precios de $14.900 a $16.900. Seis platos fuerte desde $16.900 hasta $39.900 y cinco postres. Tablas de quesos ($30.900) con porciones de emmenthal, manchego, grana padano y tomino. La tabla de carnes frías contiene chorizos, salchichón ibérico y varios jamones serranos de buena calidad.

Cada plato tiene tres ofertas de vino servidos por cuartos de copa que prometen un buen maridaje con el plato. La idea es pedir por cuarto de copa. Para esta escogencia contamos con excelente asesoría de buenas sommeliers, bien entrenadas en Colombia y que conocen muy bien su cava.

De comer pedimos “Terrine de campagna” con jalea de cebolla. Era más paté de hígado de pollo que terrine. Estaba suave y de muy buen sabor, pero nada especial. Iba muy bien con el pan y con los vinos ofrecidos para maridaje. Seguimos con risotto a los tres quesos. Distaba de ser un buen risotto. Musaka de res, un plato griego de tajadas de berenjena y carne de res molida, tomate, clavo, canela y ajo. La salsa y los condimentos resultaban muy fuertes y hacían el plato empalagoso, que no es lo normal. Dijéramos que estaba aceptable. “Chuletas de cordero con costra de romero y perejil”, con muffins de mazorca y queneles de puré de tomate. Aparentemente el más prometedor entre los platos fuertes y, efectivamente, estaba muy bien hecho, cocido menos de medio, o sea en su punto, los queneles de tomate le iban muy bien, lo mismo que los muffins de maíz.

En resumen, aquí se viene a degustar vinos, pero no a comer. Aconsejo unos buenos vinos con buen jamón serrano, pan y quesos. Creo que es la opción apropiada en Clos.

Calle 69A Nº 5-60 Tel. 321 [email protected]

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