Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Cocuy, caos y parálisis

Hace un año está cerrado el ingreso para visitantes y escaladores al Parque Nacional Natural (PNN) de Chita, Güicán y Cocuy. La controversia se inició por una falsa y desafortunada inculpación, según la cual la contracción de los glaciares de la Sierra Nevada obedecía a que los visitantes estaban pisando las nieves perpetuas.

La destrucción de los ecosistemas naturales del páramo y del bosque alto andino y el calentamiento global son los dos factores que están afectando los glaciares. En ambos casos podemos y debemos tomar acción, pero las pocas visitas al glaciar no son la causa de su contracción.

Para manejar el tema del agua, que fue el detonante que dio origen a la movilización, inicialmente campesina, que bloqueó el ingreso al PNN el año pasado, debemos tomar algunas medidas estratégicas. El primer paso es proteger o recuperar los pantanos, turberas o humedales que hay y en algunos casos había en el páramo y que se pueden recuperar. Algunos han sido drenados para pastorear vacas y ovejas y otros han sido contaminados por excrementos humanos y de animales. Hay que taponar las zanjas de drenaje para que se recarguen los humedales. Para evitar su contaminación, deben protegerse del ganado y poner baños para que especialmente en las zonas de camping no se contamine el agua. Esta tarea le corresponde a la Unidad de Parques Nacionales cuando están dentro del PNN o a los propietarios del camping cuando están por fuera del PNN. El turismo, para que sea ecoturismo, debe contribuir a conservar el ambiente y no todo turismo en un medio natural es sostenible. Un ejemplo es el ya suspendido uso de caballos para visitas masivas al PNN y sus glaciares.

Hay que recuperar la vegetación nativa a lo largo de los cursos de agua, esto favorecerá la regulación y la calidad del agua para uso humano y agropecuario. Las instituciones ambientales deben contribuir a identificar la estructura ecológica principal para que la regulación hídrica sea posible. Esta es una tarea urgente, pero desde ya las comunidades, las autoridades locales y Parques Nacionales deberían iniciar acciones contundentes para la recuperación de pantanos y cursos de agua.

Hoy el cierre del PPN se relaciona con un comunicado de indígenas uwas que manifiestan que no están de acuerdo con el ingreso de turistas a una zona que ellos consideran sagrada. Ahora los campesinos que de una u otra manera se beneficiaban de la actividad turística; tiendas, restaurantes, porteadores, hospedajes, artesanos y guías de montaña, han reaccionado pues su fuente de trabajo se ha cerrado. Un grupo local denominado Iniciativa Ciudadana Nuestro Territorio por la paz, el respeto a los derechos fundamentales de los habitantes de las provincias de Norte y Gutiérrez convocó y realizó una movilización llamada Caminata del Silencio, por la defensa de nuestro territorio, donde participaron los grupos mencionados y se unieron montañistas y visitantes extranjeros que no pueden visitar este atractivo turístico tan anunciado y promocionado internacionalmente por el Gobierno de Colombia.

Construyamos una solución, todos debemos sumar y encontrar una alternativa amable para la conservación, uso sostenible y disfrute de este imponente paisaje natural colombiano.

 

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