Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Cocuy: controversia y confusión (I)

Según un cocuyano, "los turistas sólo nos dejan basura; contaminan la fuentes de agua y, al pisar el glaciar, están acelerando el deshiele”.

Por ello, algunos grupos locales están impidiendo el ingreso de turistas al parque natural. En esta Semana Santa, muchos colombianos que habían planeado visitar la sierra nevada no pudieron hacerlo. Los campesinos protestan por la destrucción de las fuentes de agua.

En la Semana Santa de 1975 realicé mi primera visita al Cocuy con dos compañeros, guiados por Heliodoro Carreño, habitante del alto de la Cueva y gran conocedor de las plantas de páramo y sus usos. Hicimos una travesía de Chita a Cocuy pasando por el alto de Mahoma y subimos hasta la base del Púlpito del Diablo.

Heliodoro nos dijo que en la sierra nevada sólo estábamos nosotros tres y el diablo, quien los viernes santos solía aparecer sobre el Púlpito, un maravilloso cubo de piedra que sobresalía del hielo en el camino al pico Pan de Azúcar.

En aquella travesía observamos que ya se había destruido la mayor parte del bosque de niebla para cultivar papa y pastorear vacas. En las partes más altas se drenaban los pantanos y se quemaba la vegetación de páramo para sostener rebaños de ovejas que soportaban las inclemencias del clima, más nublado y lluvioso que ahora.

La quema del bosque y la destrucción de la vegetación nativa han generado cambios en el clima local. La retención de agua, llamada lluvia horizontal, que provoca el bosque cuando hay neblina desaparece cuando se talan los bosques, y luego la neblina va disminuyendo. Entonces la temperatura local aumenta, pues los rayos solares ya no son absorbidos por la vegetación sino refractados por el pajonal, y generan calentamiento local. Adicionalmente, en los antiguos pantanos, reguladores hídricos naturales, ahora pasta el ganado.

Al calentamiento local y la destrucción de las cuencas se suma el calentamiento global que hoy genera contracción de los glaciares en todo el planeta. En Europa los bosques están en recuperación, pero en el Himalaya y en los Andes los seguimos destruyendo, y así aceleramos el calentamiento global al acentuar el local.

La contracción del glaciar evidencia el cambio climático. En los 80, durante la expedición Glaciares y Volcanes de Colombia, Cristóbal von Rothkirch y yo ascendimos 24 picos que tenían glaciar; hoy hay menos de 17 picos con glaciar y la contracción es rápida y visible en todos ellos.

El turismo es una herramienta que puede aportar a la recuperación de las cuencas, parte de los ingresos generados deben ser usados para compensar a los campesinos que dediquen parte de su finca a la recuperación de los reguladores hídricos, mientras Parques Nacionales debe hacer lo mismo al interior del parque. En Europa, el turismo de alta montaña es masivo y allí los estándares ambientales son mucho más altos; en Colombia no hay porqué suspenderlo.

Cada día más colombianos queremos visitar nuestros glaciares, pero parece que nos toca ir a conocer glaciares en Ecuador, donde el andinismo está mucho mejor organizado. El Cocuy es una gran oportunidad para que el turismo sea fuente de trabajo e ingresos, y apoye la recuperación de las cuencas. El cierre del parque no beneficia a nadie.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan Pablo Ruiz Soto

Minhacienda y la debilidad de Minambiente

¿Qué significa frontera agropecuaria?

¿Crecimiento verde, un determinante?

Sí ambiental apoya el Sí fundamental