Por: Iván Mejía Álvarez

Coherencia

Los seis puntos conquistados por la selección de Colombia ante Uruguay y Chile sirvieron para remolcar al elenco tricolor en la clasificación de la FIFA al noveno lugar. Desde 2002 una selección colombiana no integraba el “Top-ten”.

Para efectos prácticos esta clasificación sirve solamente para que la Federación pueda cobrar más por los partidos internacionales en los que sea contratado el elenco nacional. Es más un tema simbólico, un merecimiento, que una cuestión realmente objetiva, pero no deja de ser un honor figurar entre las mejores diez selecciones del mundo ante la FIFA. Tras la doble confrontación Perú-Ecuador, el equipo estaba en el puesto 24 y la ilusión era remota, el pesimismo era latente y pocos creían en los recientes seis puntos conseguidos.

Pero el tiempo sigue, Colombia ganó, el equipo jugó muy bien, la ilusión retorna y ahora debe mirarse al frente. El partido contra Paraguay marca otro reto al cual se tiene que llegar convencido de que se puede repetir el buen juego realizado contra charrúas y mapuches, pero nunca prepotentes y agrandados, creyendo que con la clasificación FIFA a cuestas ya se ganó. Los partidos son para jugarlos y para derrotar a Paraguay habrá que reiterar todo lo bueno que se hizo en los últimos dos compromisos.

La convocatoria de Pékerman fue absolutamente coherente, no existen reparos a su nómina, certificó la presencia de quienes mostraron el altísimo nivel de Barranquilla y Santiago y rechazó traer a Perea y Aguilar por temas disciplinarios. Y dejó en China a Giovanni Moreno, a quien nunca debió convocar para el ciclo pasado. Su presente no lo amerita y mucho menos estando en China, donde no hay forma de certificar su nivel.

Sólo un tema debe preocupar hoy al equipo colombiano: el peligroso y nefasto entorno triunfalista que se ha generado con los últimos dos resultados y la presencia en el escalafón FIFA. Hay hinchas sensatos y coherentes que saben que el fútbol es día a día, pero también hay otros que ya no preguntan si se le puede ganar a Paraguay, sino cuántos goles le van a meter, cuántos hará Falcao y cuántos Teo. No, así no se puede pensar, ese triunfalismo desmesurado es nocivo.

Lo importante es que ese virus de la soberbia no les llegue a los jugadores. Que se lo dejen a los hinchas, que actúan regidos por patrones emocionales diferentes a los que deben tener los jugadores y el cuerpo técnico.

No se puede celebrar sin jugar…

 

 

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