Por: Julián Posada

Colaboraciones ( 2)

La relación que se construye sobre el respeto y la admiración hace que el vínculo se convierta en amor… amor que da frutos tangibles.

Ese es el tipo de alianzas que uno desearía se hiciesen entre los industriales y los creativos; relaciones que conviertan a los diseñadores en colaboradores de la marca y voceros de la misma, que los ‘obliguen’ a aportar su creatividad a la industria que los apoya, que les permitan tejer vínculos desde el conocimiento para que así la marca apoyada en ellos pueda diferenciarse de sus competidores.

Desafortunadamente la alianza se construye sólo como un intercambio de tipo comercial, en el que un patrocinador ‘poderoso’ decide generosamente desprenderse de unos recursos para invitar a que, sobre una pasarela, se proyecten los sueños de un creativo (que generalmente se asume como un individuo alocado), al que “hay que ayudarle para que logre salir adelante”.

La realidad es que cada uno desde su territorio aporta al otro, cada uno ayuda a su contraparte y ninguno de los dos se beneficia en mayor o menor medida, pues según su escala industrial, las utilidades que se obtienen incrementarán la visibilidad y la percepción de las marcas, lo que al final redundará en ventas.

Conozco la realidad del negocio por dentro, sé de los pequeñísimos presupuestos de los diseñadores para su promoción, sé del abuso y “manoseo” al que son sometidos por parte de algunos medios de comunicación. Sé además que todos los proyectos de moda que se realizan en el país compiten por tenerlos desfilando.

Soy consciente (a riesgo de ser acusado de “rosquero”) de que los realmente buenos son muy pocos y de que la prensa internacional y nacional viene esperando ver unos nombre infaltables… es por todo esto que uno desearía que el apoyo que industriales y marcas dan a la moda se convierta en beneficios reales para las dos partes y no en un dolor de cabeza y una lucha de egos de los dos: la marca invadiendo con su branding el espacio de la pasarela al creer que así se seduce el registro visual que la prensa realiza del desfile y el diseñador lamentándose por haber “prestado” su nombre para semejante atropello.

Esto es algo que se soluciona estableciendo límites y dialogando, para desde ahí construir admiración y respeto.

[email protected]

Buscar columnista

Últimas Columnas de Julián Posada