Colapso

El colapso del puente peatonal en la carrera once en Bogotá la semama pasada, deja varias lecciones.

Mas allá de las discusiones sobre cómo se cayó, cuantos soldados había, porqué usaron a los soldados como conejillos de indias o cual es la trayectoria de la empresa constructora, la pregunta que debemos hacernos es: “ Cómo es posible que en pleno siglo XXI, mientras otros países envían naves no tripuladas a marte, en la capital de nuestro país, no somos capaces de hacer un puente peatonal para cruzar una via de cuatro carriles?” ¿Que significa esto?

En su libro “ Porqué fracasan las naciones”, Daron Acemoqlu y James Robinson, argumentan que entender lo institucional, la institucionalidad, es fundamental para identificar oportunidades de cambio y de progreso en las regiones y los países. Lo institucional, va mas allá de las entidades legales u organizaciones que planean, diseñan o ejecutan políticas públicas, planes o proyectos, como un puente peatonal. Incluyen, además de las organizaciones en si mismas; el marco jurídico; las reglas de juego; el conjunto de capacidades institucionales en relación a los bienes y servicios que éstas organizaciones proveen; las relaciones de poder al interior del gobierno central y entre éste y las regiones de un país; y la manera como los ciudadanos se relacionan entre sí y con el aparato estatal, entre otros factores. Esa institucionalidad o capacidad institucional, también ha sido señalada por Robinson, en otro estudio, como la principal barrera para lograr la equidad en Colombia.

Visto así, el colapsado puente peatonal sin estrenar es solamente la pequeña muestra de una institucionalidad que requiere en su conjunto y de manera profunda, modernizarse, volverse meritocrática y competente para servir al ciudadano y contribuir a un uso e inversión eficiente de los recursos públicos.

La transformación y modernización de lo público, debería ser una causa de quienes nos gobiernan y también del sector privado que es directamente afectado y no puede estar ajeno a las ineficiencias estatales. De otro lado, también tenemos suficentes ejemplos de buena administración en diferentes regiones del país, ejemplos de eficiencia. Como el sector público no tiene competencia, es necesario establecer mecanismos de medición comparativos que permitan establecer las necesidades de reforma al interior de cada institución ye stablecer programs de transformación de largo plazo para lograrlas. Eso requiere una decisión política de fondo que comprometa a los tres poderes del estado y al sector privado.

Con la modernización del sector público, no solo evitaremos resultados vergonzosos. También lograremos pasar el puente hacia la modernidad del país. Es una causa que vale la pena.

 

 

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