Por: Juan Carlos Gómez

Colombia, 129 en libertad de prensa

Desde 2002, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) publica cada año un índice mundial que califica el nivel de libertad del que gozan los periodistas en 180 países. En cada uno de ellos se evalúan el pluralismo, la independencia, el marco jurídico y la seguridad de los periodistas.

Como todos los índices cualitativos, este puede tener cierto nivel de subjetividad, pero en todo caso resulta útil como referencia. Los primeros cinco lugares corresponden a Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda; el mejor calificado de América es Costa Rica (6), Estados Unidos apenas alcanza el lugar 43 y en el puesto 180 está Corea del Norte, como es apenas obvio.

Colombia ocupa el lugar 129, y aunque subió cinco posiciones respecto al año pasado, sorprende que estemos cerca de Venezuela (137) y resulten mejor ubicados países como Ecuador (105), Nicaragua, (92) y El Salvador (62), en donde la prensa vive acorralada por la censura. En el caso de nuestro país, según RSF, si bien se reconoce que el Acuerdo de Paz con las Farc es una buena noticia para la libertad de prensa, persisten serias amenazas para el periodismo provenientes de las bacrim, a las que califica como “bandas de antiguos paramilitares ahora involucradas en el tráfico de drogas”.

Resulta preocupante que en países con democracias sólidas, como Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, se haya erosionado considerablemente la libertad de prensa, lo cual —según RSF— se explica por la franca hostilidad de los gobiernos, las campañas de desprestigio, la nueva era de la “posverdad” y el alcance viral de las noticias falsas.

El terrorismo islámico que tan brutalmente golpea a Europa se convirtió en la mejor disculpa para reprimir a la prensa, como la ley de poderes de investigación del Reino Unido, que es casi una sentencia de muerte para el periodismo investigativo y la reserva de las fuentes.

Con todo, no hay que olvidar que hoy en día una de las más grandes amenazas a la libertad de prensa es la voracidad con la cual las masas consumen las noticias en las redes sociales sin digerir ni evaluar las fuentes. Puede ser el fin del periodismo y de la democracia misma.

@jcgomez_j

 

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