Por: Daniel Mera Villamizar

Colombia 2032: un sueño afrocolombiano

¿Cómo sería un día especial para la población negra si Colombia se acerca, con igualdad, a sus metas de crecimiento para 2032? Fragmento de relato en memoria del periodista Guarino Caicedo:

“Aquella mañana del sábado 24 de julio del año 2032, la directora de noticias en televisión, Klarem Valoyes, y el niño más inquieto de segundo primaria de la Normal Superior de Barbacoas, Nariño, sabían que tendrían un día importante.

Ella, somnolienta, movía las primeras páginas de los diarios en una superficie inteligente. Un informe de la OCDE había concluido que el país necesitaría ocho años más para alcanzar las metas de ingresos y de bienestar previstas para  2032, lo que motivó un inusual debate en el Congreso. El Gobierno argumentaba que Colombia ya tenía dos tercios de clases medias, pero un senador de la oposición, Antonio Copete, había logrado inspirar los titulares: “No es suficiente”.

El niño, alumno de pre-orquesta de Batuta, tenía, a sus 7 años, una decisión difícil: violín o clarinete, porque no quería la guitarra o la percusión de sus compañeritos. La periodista debía estar a las 12 del día en el Monumento a Padilla en el Park Way, de Bogotá, para la ofrenda anual al héroe naval. Allí se encontraría con el almirante Orobio, los generales Mena y Quiñónez, y con capitanes y mayores cuyos nombres no recordaría bien.

Luego, al salón de belleza, pues la cena de gala lo ameritaba. Desde hacía 10 años, el informe de Estado de la población afrocolombiana se presentaba el 24 de julio. Solía asistir una parte significativa del liderazgo nacional, pero esta vez irían todos, comenzando por el presidente de la República, porque había una pareja de quilates invitada: el expresidente Obama y su esposa Michelle.

La procuradora general, Angélica Mayolo, y el senador José Córdoba serían los encargados de ayudarle al presidente a presentarle a Obama, mesa por mesa, a los presentes. Ellos lideraron entre 2012 y 2020 el control de la sociedad civil para que los recursos de las regalías mineras no fueran despilfarrados y ayudaran a cambiar la calidad de vida de la gente. Aquí los arquitectos que diseñaron la transformación urbanística de Buenaventura, Tumaco, Quibdó y Turbo, y las zonas deprimidas de Cali y Cartagena.

Estos son los líderes de los exportadores, que se asociaron con inversionistas afroamericanos y crearon industrias de procesamiento de madera, pescado y frutas, que hoy ofrecen miles de empleos en el Pacífico. Al lado, gerentes y ejecutivos del sector privado, incluso de bancos. Aquí, los 22 congresistas, de distintos partidos y departamentos, que fueron fuerza clave en el aumento de la tributación progresiva para enfrentar la desigualdad. (…)

 Si este sueño de amplias clases medias negras parece deseable, debo añadir que la mayor parte de lo que están diciendo no conduce a su realización.

*Directivo de la Fundación Color de Colombia.

 

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