Por: Patricia Lara Salive

¡Colombia, ante su oportunidad en el mundo!

Es grato ver el papel que Colombia juega hoy en el mundo: como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, desempeña un rol importante en el manejo de los principales conflictos del planeta, lo cual era impensable antes.

Para entender nuestro rol, sólo hay que conversar con el embajador en la ONU, Néstor Osorio, quien llevaba tres décadas trabajando en asuntos económicos multilaterales (como delegado ante la Organización Internacional del Café, embajador ante la Organización Mundial del Comercio y director ejecutivo de la Organización Mundial del Café, con sede en Londres). Y ahora se foguea en la diplomacia política multilateral, como delegado en el Consejo de Seguridad.

En la casa de la Embajada, localizada en la exclusiva calle 76, entre Madison y 5ta Avenida, Osorio me recibió con té hindú y una amena charla en la que insistió en que el Consejo de Seguridad es un brazo ejecutivo que puede mediar, hacer embargos y disponer del uso de la fuerza para mantener la paz y la seguridad mundial, como se lo manda la Carta de Naciones Unidas. Me explicó que el conflicto de Irak está siendo desplazado por los de Siria y Libia, donde el hilo conductor ha sido la condena a la represión violenta de la población civil y la defensa de los derechos humanos; que los problemas del África requieren más de la mitad del trabajo del Consejo, con las secuelas de la guerra en Costa de Marfil, el genocidio en Sudán, la creación de Sudán del Sur como el Estado 192 de la ONU, los choques fronterizos entre Etiopía y Eritrea, el terrorismo en Somalia, los conflictos con el Frente Polisario en Sahara Occidental; que también Irán ocupa tiempo por su uso indebido de material nuclear, lo mismo que los problemas entre Serbia y Kosovo, cuya autonomía reconoce Colombia; que el país preside los comités de sanciones a Sudán y a Irán; que no hay temas de América Latina en la agenda del Consejo; que este mes se renovará el mandato de la misión de la ONU en Haití, tema puesto por Colombia, y que el asunto neurálgico seguirá siendo el conflicto entre Israel y Palestina, sobre el cual el 24 de octubre habrá “un debate que servirá para medir el estado de posibles negociaciones”.

Y ese es el punto álgido, el que de verdad puede erigir a Santos como líder mundial. Osorio insiste en que “la posición de Colombia sobre Palestina, en el sentido de que un Estado Palestino debe surgir de un acuerdo entre Israel y Palestina, ha sido la misma siempre”. Pero ella es minoritaria en la ONU, y casi solitaria en América Latina, cuyos intereses representa Colombia en el Consejo. Y si bien es cierto que sin el voto de EE.UU. no puede pasar una resolución que admita en la ONU al Estado Palestino, Colombia sí puede jugar un papel crucial al liderar esa posición con el fin de que los israelíes, estadounidenses y demás seres humanos entiendan que la negociación para crear el Estado Palestino tiene que darse en serio y pronto, porque los palestinos no pueden seguir deambulando por ahí, sin Patria, y el conflicto no puede durar hasta que Israel se apodere del mínimo territorio que aún les queda y los borre del planeta.

El embajador Osorio insiste en que, en momentos de erupción de la “Primavera Árabe”, a Colombia, de su paso por el Consejo de Seguridad, le va a quedar el reconocimiento de que ha sido actor en la solución de los problemas del mundo y de que sus opiniones han sido tenidas en cuenta.

¡Pero si logra sentar a negociar en serio a Israel y Palestina, sí que haría moñona!

 

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