Por: Cartas de los lectores

Colombia clama por una verdadera justicia

El editorial de El Espectador de fecha 17 de mayo del año en curso, cuyo título es “Ni catástrofe ni regeneración”, sabiamente nos marca la pauta para interpretar los hechos recientes que tienen que ver con decisiones de la Jurisdicción Especial para la Paz, tocante a la no extradición del miembro del movimiento político FARC Jesús Santrich, y la consecuente renuncia del fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez Neira.

El editorialista enfatiza en el trabajo desarrollado por los tres poderes que nos gobiernan, y demás instituciones que han sido creadas, y que en un todo forman la arquitectura jurídica de este país que llamamos Colombia.

En el Acuerdo de Paz firmado entre el grupo guerrillero Farc y el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos se estableció la creación de la JEP y los tribunales por los cuales han de pasar los diversos actores de la guerra a hacer sus descargos y confesar los delitos cometidos, sin ocultar ninguno, y claro está, con el deseo y la intención verdadera de reparar a las víctimas de este doloroso e imborrable conflicto.

Quienes se acojan a la JEP y confiesen plenamente sus hechos recibirán la pena que determinen los jueces del tribunal correspondiente; pero quien no confiese plenamente sus hechos delictivos o los oculte con malicia pasará a la justicia ordinaria, que lo juzgará de acuerdo con las pruebas recaudadas por la Fiscalía y se le impondrá una pena de 20 años. Estos juicios se harán teniendo en cuenta las pruebas fidedignas allegadas al proceso.

Pienso que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial están pasando por el crisol de la democracia y los tres están saliendo fortalecidos. El presidente de la República, Iván Duque Márquez, con el apoyo independiente, sabio y oportuno de estas tres columnas sólidas y formidables, podrá seguir adelante en su administración.

Cada poder, en la función que le corresponda, administrará justicia y sus decisiones deberán ser respetadas y acatadas por los poderes restantes y la ciudadanía en general.

Nuestra patria está adoleciendo de la práctica de justicia en muchos campos, y esa tarea la debe mejorar el Estado con las herramientas jurídicas que la Constitución Política le ha provisto, pues es el faro luminoso que guía a nuestro mandatario y a todos los funcionarios públicos a lo largo y ancho del territorio colombiano.

Luis Castellanos García. Bogotá.

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