Por: Reinaldo Spitaletta

Colombia, desinformada

A veces nos obnubila tanta información. Y, qué curioso, entre más abunda, menos conocemos. Pasó, por ejemplo, con la para algunos circense Cumbre de Río, en Santo Domingo. Todo se supo: los besitos, los abrazos, las sonrisas, y hasta la mirada indignada del presidente ecuatoriano, menos lo de la resolución que señaló a Colombia como violadora de soberanía.

Parecía que ni los periodistas estaban enterados. Días después del certamen diplomático, en un noticiario bogotano que entrevistaba al canciller de Venezuela Nicolás Maduro, éste tuvo que recordarle al reportero la resolución y, además, la leyó al aire. Para la prensa colombiana pareció más importante la “reconciliación” entre Chávez y Uribe, que el resultado de una cumbre que expresó su preocupación porque Colombia violó la territorialidad ecuatoriana.

Pero esto quedó en segundo plano. En Colombia (que como dicen es “pasión” y nada de razón) la sensación flotante fue la de que el presidente Uribe resultó “ganador”, cuando, en rigor, estuvo acorralado y perdió una batalla diplomática. El incienso en la prensa no dejó ver el nuevo descalabro nacional, y volvió a pasar que los medios colombianos hicieron las veces de voceros oficiosos.

Y es que hasta para el mismo asesor presidencial uribista, José Obdulio Gaviria (sí, el mismo que dijo que la marcha del 6 de marzo era convocada por las Farc)  la cumbre de Río dejó mal parada a Colombia en diplomacia. Es si no leer la resolución y se notará que más que un gol uribista lo que sucedió fue un autogolazo.

Desde luego, la cumbre de Río reivindicó la convivencia pacífica y la no injerencia en los asuntos internos de un país por otro. Y, a la postre, como dijo el viejito Fidel Castro, el único perdedor en toda esta revoltura fue el gobierno estadounidense en cabeza de Bush. Ya se ha dicho: los Estados Unidos tienen en Colombia su punta de lanza para América del Sur.

Los medios de comunicación colombianos en sus informaciones y escasez de análisis, se han caracterizado más que por informar de un modo amplio y con todas las caras de los hechos a sus receptores, por una actitud propagandística. No es extraño entonces que después de la Cumbre de Río, en República Dominicana, Uribe haya elevado sus niveles de “popularidad”.

Poco se escruta en la prensa colombiana sobre los intereses de las trasnacionales gringas en esta parte de América, ni sobre las tareas y prioridades del Comando Sur de los Estados Unidos. Ni mucho menos acerca de la correlación de fuerzas en Suramérica. Washington intenta una recolonización y tiene en Colombia una avanzada para el efecto.

Y así como la invasión a Irak tuvo como trasfondo y esencia el control del petróleo, para los Estados Unidos es prioritario tal recurso estratégico. Y por eso, su interés particular para controlar el petróleo de Venezuela y Ecuador. Dentro de sus estrategias, mediante el Comando Sur, está garantizar “el flujo libre del suministro regional de energía a los mercados internacionales, sin que sea objetivo de agresión”. Bueno, a veces es mejor utilizar a “aliados” para que cumplan ese papel.

La pregunta es: ¿Ha sido Colombia utilizada por las políticas estadounidenses en el caso de su incursión al Ecuador? En cualquier caso, los problemas de mercado son evidentes. En la reciente cumbre de Santo Domingo Uribe tuvo que disculparse, afirmar que no reincidirá en una incursión a territorio ecuatoriano y desistir incluso de sus acusaciones según las cuales Venezuela y Ecuador, a través de sus presidentes, tenían vínculos con las Farc. Pese al apoyo gringo, Uribe tuvo que recular.


Dentro de la estrategia norteamericana de reacomodamiento está el Plan Colombia, que no se trata de ninguna “ayuda” sino, en esencia, de un negocio estadounidense. Para algo diría hace años Bill Clinton, en cuyo gobierno se suscribió el plan: “Es la economía, estúpido”.

El almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur, advirtió por estos días que los Estados Unidos deben seguir apoyando a Colombia en su lucha contra el terrorismo. Para él y el gobierno norteamericano está muy próxima la derrota de las Farc. Nótese que en la Declaración de Santo Domingo a las Farc no se les tilda de terrorista (solo Colombia las considera así), sino de grupo irregular. ¿Qué significado tiene esta situación?

Dentro de las significaciones podría estar que Colombia sigue al pie de la letra las instrucciones de Bush en estos asuntos. Aunque el “ranchero de Antioquia” (la expresión es del periodista argentino Horacio Verbitsky) estuvo aislado en la Cumbre de Río, un asunto que para la prensa colombiana pasó “inadvertido”.

Uribe, que llegó como se dice a “braviar” en la Cumbre de Río, no pudo sostener el tono y al final se quedó sin argumentos. Sin embargo, los medios de información (?) de Colombia interpretaron otra cosa y el presidente colombiano salió como “ganador”.

Quería, después de este discurso preliminar, anotar que mi vecina, una señora que se queja porque jamás la han encuestado acerca de Uribe, me ha dicho que cada vez está más decepcionada de la prensa y los noticieros del país y que por eso  no perderá más el tiempo viéndolos. Proseguirá con sus lecturas de novelas y, sobre todo, de poesía. Así –agrega- puede mantener viva su inteligencia.

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2008-03-18T14:52:00-05:00

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