Colombia “Guernica”

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Imaginarse la situación política internacional de ese entonces: el estudio atiborrado de cuadros, y que llegaran y le propusieran el gran cuadro para la Exposición Universal, que el afamado pintor se negara, pero luego sucediese el bombardeo inhumano de Guernica. ¿Qué pasaría si al maestro, conociendo la situación de Colombia, le hubieran pedido retratar la situación del país? Creo yo que mandaría al carajo a quien le pide tan imposible labor. Respondería algo como: “Si existen caricaturistas con sus manos ya entumecidas que todos los días tienen que contar algo”. Sugeriría hacer un cuadro por lapsos de años, meses, incluso en algunos casos días. Sería un cuadro inmenso, que contaría, como el Guernica, el caos y desorden en el que estamos.

Hagamos el ejercicio de componer narrativamente este difícil proyecto. Construyamos la situación actual, todo lo que hasta ahora no se ha resuelto en el país. Por un lado, puede estar el trono de nuestro presidente, cimentado en billetes y en pobres votantes que recurren a sufragar para ganarse un peso. Por otro lado, los aviones que, más que tirar bombas, como en Guernica, toman la coca que se produce y la exportan a Estados Unidos. Esos aviones son observados desde donde está sentada la vicepresidenta junto a su hermano. Mientras en un costado un ejército pisotea y roe las prendas de mujeres, hay otro escenario parecido, pero con un hombre que sostiene un premio de cine. Por otro lado, los escaños del Congreso, llenos de cabezas con sus ojos enviciados, llenos de odio, pero de conformismo con respecto a su situación, y en su tarima, mirando a otro lado, mientras que todo este desastre ocurre a sus espaldas. Por todos lados, cadáveres de líderes sociales, bajo el trono y la silla de Presidencia, los escaños del Congreso, las botas militares. Como el ojo del sol o la luz del Guernica, una V, una lampara al revés que solo alumbra hacia arriba, pero con su puntiagudo ojo pareciese controlar esos aviones que revolotean en el escenario, y observa todo, haciendo llover dinero sobre el presidente, la vicepresidenta, el ejército, el Congreso. Solamente con lo que llevo creo que ya sería una tarea difícil componer un cuadro que quizá tendría tanto impacto como el Guernica mismo. ¿Qué tal agregar una gran tarima de juez, hecha de miles y miles de documentos viejos, arrugados, de nombres de muertos de ayer y de hace muchos años? El coronavirus por ahí aparecerá, una sutil figura, pero se comprenderá que el desorden es mayor que la pandemia. Qué locura esta composición que a través de mis poco ordenadas palabras elaboré, pero siento el cuadro crearse frente a mí: los gritos, las balas, los aviones, los papeles y billetes. ¡Qué locura el cuadro, qué locura el país!

Santiago Gómez

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