Por: Cartas de los lectores

Colombia indignada

Quisiera de mil amores estar en España en estos momentos de protestas sin descanso.

De voces democráticas consensuadas, exigiendo una calidad de vida mejor para todos los asociados, donde los derechos no sean vulnerados. Que la paz y la tranquilidad invadan todos nuestros espacios. Que se terminen de una vez todos los privilegios. Que los financistas y políticos no destruyan al ciudadano, utilizándolo como carne en el sánduche de la corrupción y la desigualdad. Que se admita de una vez, en la práctica, que los ciudadanos somos el poder ciudadano, el primer constituyente y que los políticos sólo son el conducto para establecer el poder democrático en beneficio de todos. Que en las definiciones esenciales de la problemática social, política y económica, tengamos participación directa como sociedad electora y esencial. Pero más satisfacción sentiría si en nuestra Colombia, América, y el mundo global, estuviese ocurriendo la histórica protesta que ocurrió en España. Aplausos. Queda en pie la convocatoria a todos los demócratas que envenenados por las normatividades del consenso de Washington hemos rechazado por inhumana la política neoliberal. Construyamos una nación y un mundo donde el ser humano y su entorno sean las células sustantivas y poderosas del Estado, con justicia social, igualdad y respeto. Acabar con los intereses particulares y mandatos virulentos que nos imponen los políticos de turno es el reto del momento, porque el bipartidismo nos tiene indignados y quebranta abruptamente el Estado Social de Derecho.

Ómar León Muriel Arango. Medellín.

‘Señora’ revista

Les escribo emocionada porque como suscriptora de El Espectador tuve la oportunidad de recibir en mi casa la última edición de la revista Novias VIP. ¡Dieron justo en el clavo! Mi hija está a punto de casarse, hemos revisado la revista con ella y nos parece, además de útil y moderna, llamativa y muy acorde con la temática.

Estamos contentas de recibir este tipo de revistas en casa y mucho más contentas con el cambio que éstas han tenido; una versión contemporánea y soñadora es la que toda mujer, sin importar su edad, tiene de lo que será su boda.

Magnífico trabajo, ¡nos siguen dado cosas con que soñar!

 

Andrea Ramírez. Bogotá.

 

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