Por: Luis I. Sandoval M.

¡ Colombia... Mujer... Paz...¡

Colombia, mujer, paz... Estas tres palabras femeninas son indisociables.

 Están atadas entre sí y están gravadas en la memoria de los sobrevivientes
de ayer, de hoy y de mañana: son huella pero son también recuerdo de futuro.

No son sólo tres palabras, son tres dimensiones de la vida, la historia, la esperanza
de una nación que brega por recrearse en medio de la violencia y de la guerra.

Tengo ante mis ojos la Colombia de la segunda mitad del siglo veinte
y también la Colombia de la primera mitad del siglo veintiuno.
Está poblada de rostros de mujer.

Década tras década puedo identificar las que fueron surgiendo, imaginando, hablando, haciendo, liderando, tejiendo, transformando, cambiando la vida y construyendo los cimientos de un nuevo país. Y veo también las que vendrán...

Son tantas... singulares... colectivas... bienvenida la multitud de las mujeres en pequeños grupos, en bandadas, en mesas, en marchas, en constituyentes, en redes, en entramados, en cantos, en poemas, en danzas, en labores, en dolores, en amores, en desamores, en días grises, en días fulgurantes...

Colombia no se está deshaciendo, se está rehaciendo y de esta recreación son alfareras las mujeres. En sus manos ágiles, finas, inteligentes, enérgicas, solidarias, visionarias se está modelando un nuevo perfil de país, un nuevo contenido de nación, un nuevo paisaje de vida cotidiana compartida...

Feminizar la vida, la política, el trabajo, la cultura... es una de las más movilizadoras utopías, unos de los más atrayentes caminos de la paz.

La guerra lo impide o lo destruye, la paz lo hace posible.
Hoy somos a medias, mañana seremos plenos, más humanos, más felices cuando las mujeres sean más personas, más iguales, más definidoras de la vida de todos.

Ellas, plural femenino, se están echando este país sobre los hombros. Asombroso.
Asombrosa su capacidad, su coraje, su iniciativa, su proyección...
Ya no son reclamos, ni tan sólo derechos, es mucho más, es el sujeto del quehacer histórico, es el rumbo de la vida colectiva, es el universo interior de la sociedad enriquecido para que se vuelque al exterior. Lo están logrando.

Vamos a vivir de otra manera. El proyecto de VIDA, así con mayúscula,
que nos ofrecen las mujeres, estas mujeres, nuestras mujeres, épicas mujeres, es la vida de verdad, en libertad, en equidad, en expansión, en plenitud...

Espléndido lo que hasta hoy han hecho; insospechado, inimaginable lo que son capaces de hacer, lo que de seguro harán en esta primera mitad del siglo veintiuno.

No hay que temer, hay mujeres en la vía, en la vía histórica de la nación. Sí, hay lugar a la esperanza. Recuerdos de futuro...
2050... hace cincuenta años las mujeres colombianas...

Bogotá, septiembre, Semana por la Paz, de 2000.

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