Por: Antieditorial

Colombia no necesita otra misión de “sabios”

Por Julián Alfredo Fernández Niño

Han pasado algunos meses desde el grandilocuente lanzamiento de la misión de “sabios”. La Presidencia de la República presentó la propuesta como una gran oportunidad histórica de comenzar la discusión sobre el futuro del país. En principio, comisionar la formulación de unas recomendaciones a largo plazo sobre nuestro destino colectivo es algo magnífico y esperanzador, sin embargo, en el contexto actual de Colombia parece una pantomima, pero sobre todo una incoherencia.

La sabiduría se entiende como un “grado más alto del conocimiento”. En el plano político, más que solo expertos, los “sabios” son personas que no solo tienen una visión mejor informada de los problemas sociales, sino que, históricamente, la sabiduría además ha sido identificada con un alto sentido de la justicia, solidaridad y capacidad de maximizar para todos el bienestar general. En las sociedades tribales, los “sabios” eran consultados para resolver conflictos sociales, mediar entre rivales, buscar alternativas a las crisis, escoger o consagrar a los líderes o inspirar a los más jóvenes hacia el beneficio colectivo. Posteriormente, los reyes y emperadores nombraron “sabios” como consejeros cercanos, y eran ellos quienes intermediaban entre el gobernante y la voluntad de los dioses. Muchas decisiones políticas y militares atinadas o nefastas fueron motivadas por un “sabio” que le habló al oído a un poderoso. En los Estados modernos, la conformación de comisiones de notables e intelectuales ha sido una práctica recurrente de varias reformas sociales, antes y después de las guerras, o como inauguración del período de independencia. A principios de siglo, en América Latina, varios gobernantes, sobre todo de corte liberal, convocaron grupos de académicos para formular las bases ideológicas de las grandes reformas. El pensamiento positivista contribuyó así a la modernización de los Estados de las nacientes repúblicas, y también al secularismo, no sin ser cuestionados su falta de sensibilidad étnica y su distanciamiento de los saberes populares. También en la mitología o la ficción, los sabios son representados como ancianos, la mayoría hombres, que en momentos claves inspiran a los héroes a encontrar un camino a través del cual redimirse o salvar a una sociedad entera.

No me cabe duda de que los “sabios” representan, en su gran mayoría, a los notables de diversos campos del conocimiento del país. Son personas con una perspectiva global, altamente formadas y probablemente la mayoría de ellas sean empáticas con la construcción de una Colombia más justa. Lo que dudo es que una comisión de notables contribuya a solucionar la actual crisis de gobernanza y la falta de credibilidad de las instituciones del país, sobre todo cuando los movimientos antiintelectuales se propagan en la región como un virus.

Es una incoherencia profunda que esto sea impulsado precisamente por este gobierno, considerando que la mayoría de sus políticas han contravenido las recomendaciones de los académicos colombianos, que puede que no sean “sabios”, pero sin duda tienen mayor grado de conocimiento sobre algunas temáticas. Solo para mencionar algunos ejemplos: política antidroga, diversidad sexual, educación sexual, uso de glifosato, impuesto al refresco, justicia transicional y etiquetado de alimentos son temas en los que las banderas del Gobierno colombiano contradicen las recomendaciones de los académicos nacionales e internacionales. ¿Qué va a hacer este Gobierno, sino como sospecho, algunas de las recomendaciones de los “sabios” contradicen la agenda retrógrada de buena parte de sus aliados políticos y los móviles ideológicos de sus bases? Colombia no necesita otra comisión de sabios, necesita primero que los “sabios” sean escuchados, que los intelectuales sean valorados socialmente. No debería ser la política la que establezca lo que es verdadero científicamente, sino la ciencia la que determine qué decisión política tiene mayor base científica. Sin decir que con eso baste.

@JFernandeznino

865085

2019-06-10T00:00:26-05:00

column

2019-06-10T00:15:01-05:00

[email protected]

none

Colombia no necesita otra misión de “sabios”

49

4296

4345

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antieditorial

¿Xenofobia? Ese no es el problema…

La marcha de Duque

El deporte de élite: la irresistible prioridad

No es tan sencillo