Por: Juan Pablo Ruiz Soto

¿Colombia salvaje? No, silvestre

Como muchos colombianos, acabo de ver Colombia, Magia Salvaje.

Múltiples sensaciones y reflexiones genera esta producción cinematográfica. Me recordó al famoso ecologista colombiano Jorge Hernandez, el “Mono”, quien una vez que yo me referí a un animal como salvaje, me dijo: “No, doctor Ruiz, salvaje no, silvestre. Los salvajes somos nosotros”.

La gran pregunta es: ¿Cuál es la mejor estrategia para civilizarnos, antes de destruir toda la maravillosa vida silvestre que nos rodea, en medio de la cual nacimos y de la cual dependemos para vivir?

Hay múltiples caminos. Uno puede ser apoyado por almacenes Éxito (patrocinador del documental) y otras cadenas de supermercados, que de múltiples maneras influyen en los hábitos de consumo de los colombianos. Hoy, un 70 % de colombianos vivimos en las ciudades y somos quienes mayoritariamente veremos la película y hacemos mercado en los supermercados.

Los supermercados deben promover los productos amigables con el medio natural, aquellos producidos en armonía con los principios de sostenibilidad. Me refiero, por ejemplo, a promocionar el café producido bajo bosque biodiverso y sin agroquímicos, versus el producido a plena exposición, que ha arrasado con el bosque, desnudado suelos y favorecido la erosión; aquel que hace uso intensivo de agroquímicos generando gases efecto invernadero que de manera nefasta afectan fauna y biodiversidad local. O diferenciando la carne que se produce a expensas de tumbar el bosque húmedo tropical que transforma las selvas en praderas homogéneas y degradadas, versus la carne producida en proceso de ganadería sostenible con arreglos silvo-pastoriles donde los árboles alimentan el ganado y simultáneamente protegen la humedad y los suelos, e incrementan o recuperan biodiversidad en paisajes intervenidos. O cacao producido como parte de un arreglo agroforestal en lugar de ser un monocultivo más. Como estos, hay muchos otros ejemplos y procesos.

Nosotros, como consumidores, definimos qué comprar y debemos exigir a los supermercados que no promocionen productos entregados en empaques desechables e innecesarios. El ejemplo más claro es el de la gaseosa y la cerveza, que en las zonas rurales y en las pequeñas tiendas urbanas aún se consigue en envase retornable, pero que en los grandes supermercados, por comodidad y rentabilidad, solo se consigue en envase desechable, produciendo de manera innecesaria más basura y generando mayor presión sobre nuestro planeta y su base natural. Como éste, hay múltiples ejemplos de productos que consumimos originando mucha basura innecesaria. El plástico, el icopor y las latas son reyes que en muchos casos pueden desaparecer y ser sustituidos por empaques retornables o por empaques producidos con materiales fácilmente degradables.

Salí de la película orgulloso de compartir con mi familia las imágenes de lo que tenemos y preocupado por la necesidad de articular mejor la conservación con la vida cotidiana. Pensando cómo proteger lo silvestre y superar ese salvajismo consumista que vivimos y que hoy, apoyado por los medios masivos de distribución y consumo, está destruyendo el planeta.

Todos tenemos que civilizarnos: productores, consumidores e intermediarios. Todos tenemos que aportar para la conservación de la vida sobre el planeta. La cadena de supermercados Éxito hizo una contribución, ahora hay que seguir la cadena y avanzar.

@Juparus

 

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