Por: Cecilia Orozco Tascón

Colombia, para 'Z' o para nadie

En su desespero por limpiar los pecados político-judiciales en que incurrió el candidato de Álvaro Uribe cuando aceptó contratar la piratería de mercenarios cibernéticos como arma contra sus rivales, y por esa vía recapturar el poder del Ejecutivo, los hombres de la coalición de ultraderecha conformada por el uribismo y por unos conservadores nostálgicos de fascismo están haciendo declaraciones que rayan en la irresponsabilidad y también en la tontería. E incitan a la disolución del país. Colombia es para mí o para nadie. A eso juegan.

Sergio Araújo, un personaje de talla menor, triste fama y parentela condenada por paramilitarismo, y quien pertenece a un comité asesor de Zuluaga, dice, tranquilamente, que si la jornada electoral del domingo próximo no es favorable a su campaña, el autodenominado Centro Democrático desconocerá el resultado de la votación. En otras palabras, no admitirán nada distinto a su triunfo. Muestran los dientes totalitarios, y eso que aún no llegamos a la primera vuelta. Paloma Valencia, una recién elegida senadora, no por cuenta de sus votos sino de los que le prestó la cabeza de la lista uribista, se indigna, grita y amenaza con denuncias penales a un periodista por hacerle una pregunta sobre un hermano suyo que se desempeña como directivo de la central de inteligencia oficial. A ver, señora: en medio de las visitas de su candidato, Z, a los hackers que se ufanaban de tener contactos con miembros de los organismos de seguridad, ¿no es pertinente la inquietud del reportero? Bastaría con responder con contundencia para aclarar la duda. ¿Será una bobería de la democracia recordarle a Valencia que su cargo y el de su familiar son públicos, y que ambos y sus conductas pasaron a la esfera del control social que realizamos los medios?

Francisco Santos, el metepata que recientemente se arrodilló ante Uribe y Z para pedirles perdón por el falso gesto de independencia que se le salió cuando perdió la candidatura de su movimiento, sigue el libreto dictado en las reuniones de crisis de la sede uribista y repite, cual lorito, que lo grave no es que Zuluaga haya participado en conversaciones sucias sobre la manera de vencer en la contienda, sino que lo hubieran grabado; que los delincuentes no son el hacker, su esposa, hermano, suegra y demás cómplices, todos contratistas de esa campaña, sino el “infiltrado” que activó la cámara; que el video es un montaje y que el audio también, todo inventado, vida mía, qué calumnia tan bien hecha contra Z, actor en cuerpo y alma en el mismísimo lugar allanado.

Y lo máximo: Juan Carlos Pastrana, el insondable ser que hasta ayer trinaba contra Uribe poniéndole apelativos que no repito, y hoy aliado del presunto autor de crímenes de competencia de la Corte Penal Internacional, según aseguró en su momento, pone mensajes en las redes sociales con el nombre y apellido de un general del Ejército a quien acusa de ser el “cómplice” del presidente candidato, por la interpretación alegre que le da a una frase parcial de Sepúlveda. Cómo será de ridícula la especie que el alto oficial se echó a reír.

Cuando la Fiscalía allanó las oficinas del hacker, Z contestó que apenas lo conocía. Después citó a los periodistas para decir que “se había acordado” de que había “pasado a saludarlo”. Cinco o seis horas más tarde, su hijo David, del que todavía falta por descubrir su rol en la piratería digital, señaló que existía un video con la visita de Z a Sepúlveda. Y cuando se descubren las imágenes que revelan la camaradería entre el candidato uribista y el hacker (“¿Cómo está Lina y cómo sigue tu niño?”, le pregunta Z a Sepúlveda), responde con la fábula del montaje. Hace unas horas indicó que fue cuatro veces a la oficina del pirata. ¿Cuándo dice la verdad Z? Y por último: ¿elegiría usted a un hipócrita como presidente?

493618

2014-05-20T23:26:36-05:00

column

2014-05-23T14:33:49-05:00

none

Colombia, para 'Z' o para nadie

31

3958

3989

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cecilia Orozco Tascón

Infundirle miedo a la protesta, táctica sucia

El narcisista Martínez Neira

Miedo: totalitarismo en Colombia