Por: Antonio Casale

Colombian People

La hinchada colombiana no sólo es de las más numerosas entre las presentes en la Copa del Mundo.

También es de las más queridas. De alguna manera la alegría es un valor compartido entre brasileños y colombianos. Pero lo que más alivia es ser testigo de que el perfil de los colombianos que vienen a estos eventos ha cambiado positivamente.

Hasta hace algunos años daba algo de vergüenza ajena observar a los colombianos con alma de ‘traquetos’ pasearse por los estadios. La fila de novias de dudosa procedencia, embellecidas artificialmente, caminando detrás de sus barrigones patrones, a su vez rodeados de guardaespaldas, armados ellos, y “engallados” con todo el oro posible, son cosa del pasado.

En su mayoría, los miles de colombianos presentes en Brasil, son grupos familiares jóvenes, acompañados de sus hijos y señoras. Otros tantos son jóvenes en edad productiva que se han endeudado para cumplir su sueño mundialista, sabiendo que al volver los espera la oficina como el lugar donde se genera el cumplimiento de los sueños.

De verdad los buenos, que somos muchos más, nos vemos reflejados en la comitiva de hinchas colombiana. Música, cánticos, fiesta y mucha pasión son las características de quienes están aquí. Gente ‘echada palante’ que está disfrutando de las menores vacaciones de sus vidas. En los aeropuertos aprecian, en la generalidad, los buenos modales de la gente de Colombia. En ciudades como Cuiabá, los comerciantes estaban felices por la manera pacífica y alegre como los nacionales vivieron su estadía en ese lugar.

Aparte de lo deportivo, es una bella expresión de nuestra sociedad que los colombianos de clase media, pujantes y trabajadores, tengan acceso a estos lujos, anteriormente reservados, casi que de manera exclusiva para los representantes de la cultura ‘traqueta’ del dinero fácil y el “todo vale”, lo anterior con el debido respeto por los pocos que, siendo de los primeros, alguna vez estuvieron en este tipo de eventos.

Evoluciona la patria deportiva de manera paralela con nuestra sociedad. Son buenas noticias de cara al futuro, al menos para quienes creemos que Colombia va por un buen camino.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale

Fútbol, tacón, TV

Jugar los clásicos

La última final

El recreacionista

Dayro y Manga no son los culpables