Por: Juan Carlos Gómez

Cuidado con los infelices

Recientemente se publicó el estudio mundial de la felicidad correspondiente al año 2018, dirigido por distinguidos economistas (Sachs, Layard y Helliwell). Felicidad entendida no como la euforia pasajera, sino como la sensación personal de estar bien. Es una cuestión seria para la cual los científicos sociales crearon el indicador SWB (subjective well-being).

En el estudio correspondiente, entre otros aspectos, se evalúa el vínculo entre felicidad y gobierno, el cual opera en dos direcciones: ¿qué clase de gobierno afecta más a la felicidad? y cómo la felicidad de los ciudadanos determina el gobierno de su preferencia. Los individuos infelices son proclives a votar por políticos populistas y autoritarios. En términos simples: los que apoyaron el brexit o votaron por Le Pen, en Francia, eran unos infelices, de verdad.

Con base en una encuesta mundial de Gallup, el reporte presenta el ranking de felicidad entre 156 países, según factores como capacidad adquisitiva, expectativa de vida, libertad, solidaridad y percepción de corrupción. En los primeros cinco lugares están Finlandia, Dinamarca, Noruega, Islandia y Holanda. El país más feliz de América es Canadá (9), seguido de Costa Rica (12), Estados Unidos (19), México (23) y Chile (26). Colombia ocupa el lugar 46.

Uno de los capítulos más interesantes del estudio es la triste situación de la felicidad en Estados Unidos y el rol de los medios digitales. A pesar de la sostenida recuperación económica desde 2010, los adultos y jóvenes en ese país no se están sintiendo bien. Según Jean M. Twenge, la razón sería la manera como las personas están utilizando su tiempo libre y el consumo desaforado de medios digitales.

El 97 % de los adolescentes en ese país tiene acceso a un smartphone y el 45 % afirma estar casi siempre online. Esa deplorable dependencia trae como consecuencia menos horas de sueño y de tiempo de interacción social. Correlativamente se observa una sensible disminución de la felicidad en la sociedad estadounidense en general.

Como lo advierte la autora, la exposición a los medios digitales no causa necesariamente infelicidad, pero los más infelices sí pasan más tiempo conectados a esos medios. Es una tragedia social cuyos efectos hasta ahora se empiezan a entender.

@jcgomez_j

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2019-03-31T21:00:51-05:00

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