Por: Columna del lector

Macondo, by Netflix

Por Ana Lucía Barros

El 6 de marzo, en el aniversario 92 del nacimiento de nuestro Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, Netflix anunció que la novela Cien años de soledad será adaptada a serie. Esto generó diversas opiniones en redes sociales, pero predominó la sensación de que Netflix va a acabar con la obra literaria, que es una pésima decisión y que es una adaptación innecesaria. Sin embargo, es un desafío interesante y que, incluso, podría funcionar.

Lo primero que debemos tener en cuenta cuando los libros se adaptan a películas o series es que son formatos diferentes y, por lo tanto, su forma de narrar no puede ser la misma. Por esta razón, la discusión de “cuál es mejor” o “qué tan iguales son el libro y la película” se vuelve irrelevante. Cuando se realiza la adaptación de un libro, se crea una obra derivada; es decir que, aunque se debe respetar el argumento del libro, se presupone una transformación. Una adaptación audiovisual permite una mirada diferente sobre la misma historia. Y una buena adaptación es aquella que logre evocar las mismas sensaciones que su obra original, aunque eso signifique uno que otro cambio.

Es cierto que García Márquez nunca quiso que su obra maestra fuera llevada a la pantalla grande. Le parecía imposible condensar la historia de las siete generaciones de los Buendía en 120 minutos, y además no quería que se hablara en inglés. Pero estas razones las tuvieron en cuenta Gonzalo y Rodrigo García, hijos del escritor, al firmar con Netflix el acuerdo para la adaptación. Las condiciones se aseguran de que la serie sea grabada en español y, en su mayoría, en Colombia. Por otro lado, este formato permite un manejo distinto del tiempo, una mayor cantidad de personajes e incluso extenderse en los capítulos que sean necesarios para contar realmente la historia de los habitantes de Macondo, sin tener que condensarlo todo, como ocurriría en una película.

Si bien en la obra hay varios monólogos, descripciones e incluso reflexiones de los personajes que puede ser un reto mostrar en pantalla, Cien años de soledad tiene muchos pasajes que, bien llevados al formato audiovisual, pueden funcionar de maravilla. Ver la ascensión de Remedios la Bella al cielo, la feria de los gitanos, el tren de los muertos de la masacre de las bananeras e incluso la escena final del libro son imágenes impactantes, que se pueden mostrar mucho mejor hoy en día que cuando le ofrecieron a Gabo adaptarlas. Adicionalmente, los últimos triunfos de Netflix como productora y su apuesta por narrar historias diferentes de manera impecable, como por ejemplo Roma, contribuyeron a que los hijos de García Márquez aceptaran la propuesta.

Considero que esta adaptación merece al menos una oportunidad. Es comprensible que esto nos genere cierta desconfianza, sobre todo después de ver el desastre que fue la película El amor en los tiempos del cólera, que no desarrollaba con fidelidad los personajes y estaba hablada en una mezcla de inglés y español que nos desconectaba de la historia. Sin embargo, los hermanos García han sido lo suficientemente cautelosos al establecer ciertos parámetros para evitar que esto ocurra.

Finalmente, cuando se realizan adaptaciones al cine o a la televisión de grandes clásicos de la literatura, aumentan las ventas del libro, como ocurrió con Anna Karenina, El gran Gatsby y muchos más. Esto nos hace acercarnos más a la obra original y tal vez dejemos de referirnos a Cien años de soledad únicamente con las mariposas amarillas. ¿Sería entonces, realmente, acabar con la obra?

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2019-04-15T00:00:43-05:00

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Macondo, by Netflix

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