Por: Jorge Tovar

El eterno despelote de la Conmebol

“Con el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo”. Así decía la abuela. Cierto en el caso de la Conmebol actualmente enredada en la estructuración de la Copa América 2020.

El primer torneo suramericano data de 1916, pero a mitad de torneo ni la Conmebol existía ni había Campeonato Suramericano. Bajo la batuta del uruguayo Héctor Rivadavia Gómez, durante la celebración del torneo, se creó la Confederación Suramericana de Fútbol. Ya finalizado, y tras reuniones adicionales, se concluyó que aquel torneo de 1916 había sido el primer Campeonato Suramericano de Naciones y que Uruguay era su primer campeón.

El torneo habría de disputarse anualmente más o menos estable hasta 1929. Pero siempre con la desorganización como factor común. Fue este desorden, al menos parcialmente, lo que impidió que Pelé, quien jugó con la selección entre 1957 y 1971, participase en más de una ocasión.

En marzo y abril de 1959 Brasil, campeón del mundo, acudió a Argentina con lo mejor del repertorio. Pelé, aunque goleador, no pudo impedir el triunfo argentino. La siguiente edición de la Copa América se jugó en diciembre de 1959 en Guayaquil. Sí. El mismo año, apenas unos meses después. A Ecuador no fueron Bolivia, Chile, Colombia y Perú. En la década de los 60 y 70 apenas se disputaron cuatro ediciones. En 1963, en Bolivia, Chile no fue invitada por conflictos fronterizos, Uruguay no acudió mostrando su desacuerdo con la sede y Argentina y Brasil mandaron un equipo secundario.

¡Y así! Pero fue solo hasta 1975 que por primera vez en la historia participaron los 10 equipos suramericanos. Tras los torneos de 1975, 1979 y 1983 que se disputaron sin sede fija por todo el continente, la Conmebol entendió lo poco práctico del sistema y decidió que a partir de 1987 se disputaría en sede fija, cada dos años, rotando y comenzando en Argentina. Mal que bien, fueron los años dorados de la Copa América a excepción de Colombia 2001.

Aquel año Argentina se negó a venir por supuestas amenazas de muerte. Ni siquiera escuchó la súplica de los colombianos pidiendo que mandaran la Sub 20, proclamados campeones del mundo de la categoría apenas unos días antes de comenzar el torneo. Los demás suramericanos mandaron la B.

Tras acabar con las rotaciones en 2007, solo se disputó hasta 2011. Bianual era muy frecuente. La Copa Centenario 2016 fue fruto de negocios turbios que obligaban a unos y otros a comprometerse para salir de los tribunales.

Con opaco sentido comercial, la Copa América será cada cuatro años coincidiendo con el equivalente europeo y los Juegos Olímpicos. En ese enredo programan dos seguidas, 2019 y 2020, está última en dos sedes: los dos países más apartados del continente: Colombia y Argentina.

El fracaso suramericano en mundiales no ha sido incentivo para estructurar profesionalmente nuestro fútbol. Necesitamos más que futbolistas. La dirigencia nos aleja de la élite. Se requiere un giro.

850508

2019-04-15T06:00:00-05:00

column

2019-04-15T06:00:01-05:00

[email protected]

none

El eterno despelote de la Conmebol

35

3034

3069

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Jorge Tovar

Racismo, sexismo y la desidia de la FIFA

Economía del deporte

Partidos bajo el sol

En defensa del fútbol

Neymar y la jaula de oro