Por: Reinaldo Spitaletta

Rambo quema el Corán

Atentados más graves que quemar el libro sagrado de los musulmanes, han cometido las tropas norteamericanas en su larga historia de agresiones a otros países.

Pero el episodio de Afganistán, tierra que marines y otra parte de la soldadesca gringa horadaron desde 2001, pone de nuevo en evidencia las características depredadoras del invasor.  Los afganos, que sufrieron en 1979 la ocupación soviética, reaccionaron frente a la quema de varios ejemplares del Corán de parte de soldados estadounidenses.

Con la denominada Operación Libertad Duradera comenzó la agresión norteamericana, en octubre de 2001, tras los atentados a las torres gemelas. La idea, según los gringos, era capturar a Osama Bin Laden y dar un golpe al régimen talibán, que lo respaldaba. Hay que recordar que Bin Laden fue, precisamente, una hechura de Washington y la CIA en los tiempos de la invasión soviética.

Golpear símbolos de la identidad cultural de los pueblos es parte de las tácticas de los agresores. Incendiar bibliotecas, acabar con construcciones históricas, destruir documentos antiguos, ha sido una constante desde tiempos remotos, y de la cual los gringos no han sido la excepción. Bastaría con recordar, por ejemplo, la devastación que produjeron en ciudades iraquíes en las que también terminaron con elementos del patrimonio cultural no sólo de Irak sino de la humanidad.
Todavía están vivas las imágenes de la cárcel de Abu Ghaib, donde personal de la Brigada 372 de la Policía Militar estadounidense, además de miembros de la CIA y contratistas involucrados en la invasión, torturaron a prisioneros iraquíes y se burlaron de sus creencias religiosas, como otro modo de la humillación y el irrespeto. El testimonio pictórico al respecto del artista Fernando Botero, quedó como una evidencia de las atrocidades. A esto, que no es poco, pueden sumársele las torturas en Guantánamo.

Y digo que ha habido acciones peores de los norteamericanos que quemar libros sagrados. Ni hablar, por ejemplo, de las bombas atómicas que arrojaron contra Nagasaki e Hiroshima, que no eran objetivos militares, cuando ya el Japón estaba vencido. O todo el napalm arrojado a los vietnamitas. O quizá la masacre de civiles de la aldea de Mi lay, en 1968. O los embargos económicos, que, como el del caso de Irak, causó millares de muertes de niños y ancianos.

Quemar libros ha sido de por sí un acto de barbarie. En esas calamidades bestiales están implicados las inquisiciones, el nazismo, el franquismo, todas las intolerancias, de las cuales tienen pecados no sólo regímenes totalitarios, sino aquellos que se creen los dueños de la libertad y de la democracia. Así que quemar por ejemplo el Corán en Afganistán puede ser una reminiscencia del Ku Klux Klan, que además de quemar negros de vez en cuando también llevaba libros a la pira.

“Rambo quema el Corán y Afganistán arde” tituló una publicación al dar cuenta no sólo del acto incivilizado sino de las tumultuarias protestas de los afganos contra las tropas estadounidenses y de la Otan. Las demostraciones han causado más de treinta muertos, algunos de ellos soldados de la coalición invasora. Y aunque Obama ya se disculpó (como de mentiritas), llaman la atención las palabras del precandidato republicano Rick Santorum. Según él y su prepotencia, los que debían disculparse son los agfanos “por sobre reaccionar” ante la quema.

Y su cinismo llega a límites impensados cuando dice que la reacción de los afganos “son el verdadero crimen, no lo que hicieron nuestros soldados”. He ahí la mentalidad imperial, el irrespeto a las soberanías, el atentado contra las culturas. Una línea de larga duración en la política exterior yanqui. Santorum  representa la posición del agresor. Mientras tanto, las protestas han conducido a exigir la retirada de los invasores y despertado la solidaridad de otros pueblos.
En efecto, hay atentados peores cometidos por los norteamericanos en sus aventuras bélicas en contra de otros países. Pero Rambo también puede quemarse y es mejor que no provoque la ira de los pueblos. Porque como dice un versículo del Corán “encima de ellos se extenderá el fuego”.

 

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