Carlos Fernando Galán presenta sus propuestas a la Alcadía de Bogotá

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Por: Felipe Zuleta Lleras

Ceguera intencional

A muchos no nos sorprendió la buena noticia de que el Tribunal Superior de Bogotá aumentara a 14 años de prisión la pena para los Nule.

Lo que sí resulta sorprendente es que los otrora empresarios, frente a semejante condena, insistan en ocultar el destino de los miles de millones de dineros públicos que desviaron hacia sus cuentas particulares y que la Fiscalía, después de un año de pesquisas, no haya podido ubicar esos recursos.

Lo primero podría explicarse con una reflexión elemental de los primos: más vale ser un bandido rico que un bandido pobre. Pero lo segundo no tiene explicación alguna. Los americanos lo llaman “wishful blindness”, que traduce “ceguera intencional”.

Eso fue precisamente lo que ocurrió con los Nule durante la gestión del fiscal Pabón en las investigaciones del carrusel.

El 18 de febrero de 2009, dos meses después del giro del anticipo de la 26 a los Nule, una empresa de Soacha, denominada Baldosines y Materiales, suscribió un contrato de administración de valores con Proyectar Valores, la firma comisionista de Bolsa que administró las inversiones de los primos durante años.

El mismo 18 de febrero, dos cheques por más de seis mil millones de pesos del anticipo de la 26, a nombre de Baldosines y Materiales, fueron consignados en una cuenta de Proyectar como “dinero recibido para invertir”, y el mismo día una carta de Luz Marina Romero, representante legal de Baldosines y Materiales, autorizaba al comisionista a girar más de cuatro mil millones a Gas Capital GR, del grupo Nule.

El hecho de que en 24 horas Baldosines abriera la cuenta en Proyectar, consignara los cheques que le giraron los Nule y autorizara al comisionista de bolsa para que el 70% de su valor se desviara a otra empresa de los mismos Nule, le habría generado sospechas hasta al inspector Ruanini.

Pero al fiscal Pabón no. Tampoco le inquietó que la misma operación se repitiera una semana después. Esta vez Baldosines consignó en Proyectar más de tres mil millones del anticipo de la 26 como “dinero recibido para invertir” y cinco días después volvió a autorizar al comisionista para que girara cerca de tres mil millones, nuevamente a Gas Capital, del grupo Nule.

La misma operación se realizó en abril de 2009, aunque esta vez los seiscientos millones del anticipo de la 26 fueron a parar, por la orden que recibió Proyectar de Baldosines, a las arcas de MNV, del grupo Nule.

Que se sepa, las oficinas del comisionista de bolsa no han sido registradas, ni sus sistemas objeto de una búsqueda selectiva, para entender las transacciones que, desde allí, los primos Nule, directamente o a través de testaferros, llevaron a cabo para esquilmar el erario.

Cualquiera que lea los documentos que tuvo el fiscal Pabón en su poder habría iniciado una línea de investigación que incluyera a Baldosines y Materiales y a Proyectar Valores, para encontrar el destino final de los anticipos. Pudo más la ceguera intencional del ente investigador. 

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